Clausula Adicional (Obra teatro corta)-Autor : Emuñoz

EDUARDO QUINTANA: Edad 55 años, cantante y guitarrista, aspecto decadente, viste pantalón negro y americana blanca, camisa negra, zapatos negros (envejecidos), luce melena canosa y barba algo descuidada.

GUILLERMO:  50 años, propietario pub- viste traje tono beige camisa azul y corbata tono salmón. Luce un pañuelo azul en bolsillo delantero de la chaqueta. Aspecto arrogante. 

LUIS SEGURA: 70 años, empresario artístico de gran importancia. Aspecto bonachón, risueño. Viste de forma sport, pantalón y chaqueta.

Pub restaurante, con actuaciones en directo, situado en un barrio periférico de Madrid, con un salón al fondo para 40 veladores, la decoración es clásica, al fondo una pequeña tarima-escenario, cortinas color verde y malva a modo de telón.

1.-

En la puerta del camerino de Eduardo

Aparece Eduardo algo desaliñado y ojeras acentuadas

GUILLERMO. – ¡Otra vez llegas tarde y con esa pinta!

EDUARDO. – con voz temblorosa.  Aún falta media hora para la actuación, son sólo las diez.

GUILLERMO. –  Sí, pero te tengo dicho que vengas una hora antes, tienes que calentar esa mierda de voz que tienes.

EDUARDO. – ¿Mierda de voz?, no te vas a enterar nunca delante de quien estás. Yo llené los mejores escenarios de este país, sí, yo, mi guitarra y mi Carola, fuimos los numero uno.

GUILLERMO. – ¡jajaja! No me cuentes historias. No te ves, que tu voz es puro vodka. Además, me duele la cabeza de escucharte siempre lo mismo. ¡Qué si fuisteis el número uno con esa tal Carola! Qué…. /

EDUARDO. –  Ni se te ocurra mencionarla, no te lo aguanto…/

GUILLERMO. – Eres tú el que siempre la sacas a relucir y hablas de su puta depresión, y me importa un carajo si se suicidó, tal vez lo hizo para no aguantarte. Y te repito, el día que por tu mierda borrachera escuche un gallo de esa puta garganta, te largo.

EDUARDO. – ¿Largarme?, Soy yo el que triunfó en el San Jordi, en el Teatro Real, el que consiguió los mejores éxitos musicales … ¡largarme a mí!, suerte de tenerme aquí por los cuatro duros que me pagas. Un día me iré y te dejaré tirado.

GUILLERMO. – ¡Venga, déjate de paranoias y prepárate que faltan cinco minutos!!

Guillermo se marcha

Eduardo, coge la guitarra y una foto de Carola que guarda en el cajón junto al arma con la que se suicidó, introduce la foto con cuidado en el bolsillo interior de la chaqueta y sale de su camerino

2.-

Salón, Eduardo sale al escenario

EDUARDO. – Buenas noches, amigos; no sé si alguno de ustedes me reconocerá, mi nombre es Eduardo Quintana, y junto a mi guitarra pisamos los mejores escenarios. Ella, aún sigue tocando como los ángeles –(Se emociona) ahora espero que mi voz y mis canciones sean de su agrado.

Comenzaré con un tema que se llama “Junto a ti”, permítanme que se la dedique a una mujer que llevo aquí en mi corazon. tocándose, lentamente, el pecho, comienza a tocar la guitarra y a cantar

 “……Junto a ti soy como el viento unas veces canción y otras silencio”

En ese instante, Luis Segura se levanta y se le queda mirando fijamente

LUIS. –  Dirigiéndose a su acompañante

 Ahí está, ese es Eduardo, Eduardo Quintana. Es increíble cuánto tiempo ha pasado y aún interpreta como nadie. Me dijeron que podría encontrarlo aquí, razón tenían. Ese tipo trajeado debe ser el encargado, lleva todo el rato de un lado para otro.

dirigiéndose a Guillermo  

 Amigo, un momento por favor.

GUILLERMO. –  se acerca a la mesa  

Sí, dígame caballero.

LUIS. –  Me imagino que usted es el encargado.

GUILLERMO. – Bueno, no exactamente, más bien el dueño del restaurante. Pero, dígame ¿En qué puedo ayudarle?

LUIS. –  Disculpe, mi nombre, es Luis Segura, productor musical, encantado de conocerle. Me habían hablado bien de su restaurante, la verdad es que todo lo que han servido hasta el momento es de muy buena calidad.

GUILLERMO. –  Muchas gracias, señor Segura y mucho gusto en tenerle aquí.

LUIS. –  Pero he de decirle que el mejor plato, está siendo la actuación.

GUILLERMO. – Bueno, me alegro de que le guste, sabe, entre usted y yo, se trata de un pobre hombre que, casi, le estoy haciendo el favor de que trabaje conmigo. Hace lo que puede con su guitarra y su voz, y sirve para animar un poco la velada.

LUIS. –  Amigo, ¿usted sabe a quién tiene sobre el escenario?

GUILLERMO. –  Bueno, vino un día a pedirme trabajo y…/

LUIS. –  Ese artista que tiene usted ahí, ha sido uno de los mejores cantantes de este país, y le diré más, andaba buscándole, pues quiero montar una gira con voces de los sesenta. Cuando termine, por favor quiero hablar con él.

GUILLERMO. –  Como no, Sr Segura, le diré que venga a saludarle cuando termine su actuación, y permítame que esta vez pague la casa, así se quedará con ganas de volver.

LUIS. –  Pues muy agradecido por el detalle. Si que volveré, me ha convencido la velada. Por favor no olvide de avisar a Eduardo.

GUILLERMO. –  No se preocupe, lo tengo en mente.

 Guillermo se retira hacia el backstage

Eduardo termina la actuación.

Luis, lleva un rato esperando, pero no acaba de llegar Eduardo, Se levanta varias veces de su asiento mirando a ver si viene alguien.

dirigiéndose a su acompañante

LUIS. -Vámonos, se nos hace tarde, el tipo este ha desaparecido y Eduardo no acaba de llegar. Mañana volveré más temprano, antes de la actuación

3.-

Camerino de Eduardo, llega Guillermo

GUILLERMO. –  Eduardo, un momento quiero hablar contigo de una cosa.

EDUARDO. – ¿De qué se trata ahora? ¿No te ha gustado mi deliciosa voz?

GUILLERMO. –  No hombre, has estado fantástico, tu guitarra ha sonado como nunca, …  . hoy ha sido un lujo de actuación, y… /

EDUARDO. – ¿A qué viene tanto halago?

GUILLERMO. –  Verás, he pensado que tal vez si te aumento un poco más el porcentaje de comisión, podrías actuar otro día más entre semana, el jueves, por ejemplo. ¿Qué te parece?

Silencio—-

GUILLERMO. – ¡Pero contesta algo ¡, te has quedado mudo.

EDUARDO. extrañado. ¿De cuánto dinero estamos hablando?

GUILLERMO. –  A ver, ahora mismo te llevas un diez por ciento del aforo, podría subirte hasta un quince por ciento, creo que es buena ofert../

EDUARDO. –  Un veinticinco por ciento y cerramos el trato. Si voy a estar cuatro días, es lo menos que debo recibir.

GUILLERMO. – ¡Hombre, es una barbaridad! Subirte de un diez hasta un veinticinco, por un día más, es algo ilógico……. Lo pensaré y mañana te digo algo.

EDUARDO. –  Muy bien, pues mañana hablamos.

GUILLERMO. –  Hasta mañana. Vente temprano te espero en mi despacho.

Se apaga luz del escenario de forma gradual hasta dejarlo totalmente a oscuras

4.-

Despacho de Guillermo, llega Eduardo

GUILLERMO. –  Hombre, Eduardo, pasa siéntate. Mira, he estado sopesando tu oferta, la verdad es que la veo excesiva…. Yo debería tener alguna garantía de tu parte que compensara el esfuerzo económico, por ejemplo; firmar un contrato de exclusividad.

EDUARDO. – ¿Es que no te fías de mí?

GUILLERMO. –  No hombre, no es eso, pero quién no me dice que mañana encuentres algo mejor y me dejes tirado, ya me lo has avisado más de una vez cuando te enfurruñas.

EDUARDO. – ¿Y en qué términos sería ese contrato?

GUILLERMO. –  Como tú habías dado el ok ayer. Me he permitido traer ya redactado el acuerdo que ha hecho mi abogado, para si quieres firmarlo ahora. Pues yo creo que lo justo, en caso de romper por tu parte el acuerdo por encontrar otro trabajo mejor, sería que me indemnizaras con un treinta por ciento de la cuantía de tu nuevo contrato.

Eduardo se queda pensativo, lee hasta tres veces el documento

EDUARDO. –  Conforme, vendré jueves, viernes, sábados y domingos. (lo firman ambos)

GUILLERMO. –  Bueno socio, has hecho un buen trato.

EDUARDO. –  Espero que así sea. Voy a prepararme para la actuación.

Sale Eduardo del despacho

5.-

Guillermo coge la guía telefónica

GUILLERMO. –  A ver, …aquí está … Luís Segura …91020520….

levanta el teléfono y marca el número

GUILLERMO. – ¿Don Luís Segura? hola ¿cómo se encuentra?, soy Guillermo el propietario del restaurante en el que estuvo usted anoche. ……si, si… por eso le llamo. Era para pedirle disculpas pue al final tuve un problema familiar y olvidé avisar a Eduardo Quintana………. Claro que sí, si quiere le doy su número y habla usted directamente con él……, pues tome nota por favor, su móvil es 666222000…. , muy bien, me gustaría verle de nuevo por aquí, ….un saludo y le reitero mis disculpas. Adiós. Adiós….

Guillermo se levanta de su asiento y comienza a dar paseos por el despacho, algo nervioso

Llaman a la puerta

GUILLERMO. – Sí, adelante.  algo sorprendido ¡Eduardo ¡, creí que te estabas preparando para la actuación.

EDUARDO. –  Sí, ya estoy listo, era solo para decirte que, de lo acordado, desde esta misma noche.

GUILLERMO. –  Sí hombre, cómo no… claro, claro, desde esta misma noche tienes el veinticinco por ciento.

EDUARDO. –  Ok, pues hasta luego.

Sale Eduardo del despacho

6.-

Camerino de Eduardo

Eduardo acaba de terminar su actuación, en ese momento le suena el móvil

EDUARDO. –  Dígame, sí, soy yo. ¿Quién?……hombre, Luís, cuánto tiempo, me alegra escucharte, …yo bien, aquí trabajando…/! ah ¡¿qué estuviste aquí ayer? sí, se habrá despistado, no, no me ha dicho nada. …… ¿Cómo? ¿una propuesta? Qué tipo de propuesta sería…. ¿una gira de dos años en Latinoamérica?. , pero Luís, tú sabes que yo ya ni soy el de antes….., sí, no es que sea pesimista, es que ../. … ¿entonces seríamos cuatro cantantes de aquella época? hombre, así es más llevadero ¿y de qué importe estamos hablando? …, ¿cien mil euros?…….,

(silencio)….

 sí hombre como no voy a estar contento…es que me he quedado traspuesto, no me esperaba algo así……claro que sí, Luís, ……de acuerdo, ……nos vemos allí, entonces el martes a las diez. Venga un abrazo.

Eduardo cuelga el teléfono y se queda pensativo

EDUARDO. – ¡Maldito! Lo sabía y no me dijo nada, esta será la última vez que se quiera aprovechar de mí, mirando hacia arriba, te lo prometo Carola

Saca una petaca de vodka se la bebe del tirón, abre el cajón coge el arma y sale de su camerino

7.-

Despacho de Guillermo.Guillermo sentado en su sillón, junto a la mesa, leyendo el contrato firmado

Llaman a la puerta

GUILLERMO. –  Sí, adelante. con voz temblorosa, Eduardo, ¿qué ocurre? ¿Qué tal la actuación?

EDUARDO. –  Bien, muy bien, tal vez la mejor que haya realizado, una pena que no la hayas disfrutado.

GUILLERMO. –  Me alegro. No he podido escucharte, estaba repasando nuestro contrato, y …/

EDUARDO. –  Por cierto, de eso venía a hablarte. ¿Sabes qué?, durante toda mi vida profesional he tenido muchos altibajos, momentos difíciles provocados por amistades farsantes, aquellas que vienen a chuparte la sangre y luego te dejan tirado. Puse todas las fuerzas para conseguir mi sueño, triunfar en los escenarios. Pero llega un momento que la vida te empieza a dar esquinazos, y aquellos que parecían ayudarte te van hundiendo cada vez más. ¿Lo entiendes?, sí, tú debes entenderlo. Yo no estoy alcoholizado por voluntad propia, a mí me importa nada el sabor de un vodka es tan solo mí refugio, al que recurrimos cuando se nos maltrata, a la droga ,en muchas ocasiones, como escape, esa droga que acabó con la vida de mi Carola

GUILLERMO. -¿No me dijiste que fue una depresión?

EDUARDO. -¿Sabes lo que se siente cada vez que una cucaracha de esas se atraviesa en mi camino? Enseñando el arma

GUILLERMO. – nervioso, A ver amigo Eduardo, no, no juegues con eso. Se sitúa detrás del sillón. No debes martirizarte tanto con tu pasado y tienes que mirar hacia adelante. Me gustaría que fueras más positivo. Créeme, todo lo que he hecho por ti, ha sido para que reaccionaras.

EDUARDO. –  Sí, por una vez te doy la razón, debo reaccionar. ¿Sabes que en tu contrato he echado en falta la cláusula adicional…….?

GUILLERMO. -¿Cláusula adicional?

Eduardo apunta con el arma y dispara dos veces a Guillermo, que cae al suelo muriendo en el acto

FIN

El canto de los pajaros ( Escena teatral) Autor: Emuñoz

PERSONAJES:

RITA. Niña de doce años, oriunda de Peal de Becerro (Jaén), Hija única de matrimonio campesino de aquella localidad.

ADRIÀ.- Niño de trece años, nacido en Besalú (Girona). Es hijo único y sus padres son músicos y profesores.

Son las doce de la mañana, hace dos horas partió el buque le Mexique del puerto de Burdeos con destino a México. En él van 450 niños y niñas, exiliados de la guerra civil española.

Proa del barco, en la cubierta, se escucha el sonido de una flauta traversa tocando “El cant dels ocells”( El canto de los pájaros).  Rita , una niña de doce años, se aproxima y queda totalmente ensimismada, observando a aquel niño con su flauta.

ADRIÀ.- ¿Com et dius?

RITA.-  ¿Eres francés?

ADRIÀ.-  Ah! Perdona. No, no soy francés, soy de un pueblecito de Girona. Es que te pregunté por tu nombre en catalán.

RITA.-  ¿Tú hablas español y catalán?

ADRIÀ.- Pues claro, me llamo Adrià. Pero dime como es tu nombre.

RITA.- Soy Rita, bueno Aurora, pero siempre me llamaron Rita. ¿Y tú?, serás Adrián, ¿no?

ADRIÀ.- No, ya te he dicho que es Adrià, nunca me llamaron Adrián.

RITA.- ¿ Pues es raro?. Me gusta como tocas, es muy bonita esa musica y me hace recordar a mi pueblo y a mis amigos.

ADRIÀ.- A mí también. Mis padres son músicos y me enseñaron desde pequeño. Me relaja mucho. Se llama “El canto de los pájaros” y me fijo en esas gaviotas que nos llevan a un sitio donde estaremos un tiempo hasta que mis padres puedan venir a por mí.

RITA.- Los míos también me dijeron que no tardaran en venir. Allí, adonde vamos, dicen que es un sitio muy bonito y que no hay tantos peligros, ni guerras… /

ADRIÀ.- Es Méjico, ese sitio, es Méjico. ¿Tu crees que acabara la guerra pronto? Me gustaría volver cuanto antes a mi pueblo.

RITA.- Un mes , me dijo mi padre. No sé porque no han venido con nosotros. Éramos tan felices. Se le saltan las lagrimas

ADRIÀ.- No llores, esto pasará rápido. Yo cuando llegue voy a preguntar por una escuela de musica, quiero seguir aprendiendo. Tú podrías venir conmigo y que te enseñaran.

RITA.- ¿Yo?, que va, si en mi pueblo no hay de esas cosas. Allí trabajamos en el campo. ¿Tú has sembrado alguna vez patatas?

ADRIÀ.- No, ¿Es muy difícil?.

RITA.- Yo cuando llegue a Méjico, voy a preguntar donde hay huertos. Mis padres me enseñaron, pero tengo que trabajarlo para que no se me olvide.

ADRIÀ.-¡Oye! , podría enseñarte yo a tocar la flauta y tú a mí a sembrar patatas.

RITA.- ¡Tócala otra vez Adrián!

ADRIÀ.- sonriendo. Solo lo haré si me llamas por mi nombre.

RITA.- Ay! Estoy tonta, Adrià, toca la canción esa de los pájaros, si la escuchan en España, seguro que se termina la guerra y nuestros padres vendrán a por nosotros.

Adrià, toca de nuevo y ambos se ponen a llorar. Comienzan a llegar más niños que se van sentando en el suelo de la cubierta..

FIN

La colgada

Era mi primer día de colegio, lo recuerdo con alegría porque era una etapa en donde se comenzaban las aventuras con compañeros y amigos.

El aula estaba pintada de un verde suave, decía el profesor que ese color relajaba mucho.

Allá al fondo junto al profe, estaba ella, impoluta y mirándonos a todos de arriba a abajo. En una especie de saliente, se encontraba lo que llamaban el cepillo de borrar.

Según pasaban los meses, aquella pizarra iba aprendiendo tanto o más que nosotros. Todo lo que en ella se escribía, aunque el cepillo lo borrara, parecía que se quedaba en su memoria.

Comencé a tenerle respeto. Tanto es así, que cada vez que me llamaban a la palestra, me la quedaba mirando, yo frente a ella con la tiza entre mis dedos temblosos y pidiéndole, en silencio, que me ayudara a salir de aquello. Pero ella, impertérrita, parecía que en el fondo se reía de mi desgracia. No me estudiaba las tareas, y ella lo sabía.

´-¡!Siéntese!!  le pondré un CERO, la próxima vez venga preparado-

Mal comienzo tuve. Fue el principio de una enemistad que duraría toda mi etapa educativa.

Nunca fui un buen estudiante, así que mis padres, cuando cumplí los dieciséis años, decidieron matricularme en un módulo de restauración, me gustaba ser “un cocinillas”.

Me contrataron de camarero. Mi trabajo era; escribir en el pizarrón todas las tapas y raciones del día. No era la del aula, pero, por fin le pude.

Emuñoz

Corazones rotos

Allá a lo lejos,

donde la mar se hace horizonte,

se quedaron para siempre

los abrazos perdidos.

Ilusiones esbozadas

sobre un papel trasparente,

que, con fuerza, gritan

en busca de un mañana.

Allá a lo lejos,

quedaron las raíces

de una tierra seca,

de un coraje amilanado.

Acá, en lo más cercano,

llegan destrozados corazones,

e Ignorando su esencia,

miramos hacia otro lado.

Hacia un muro de vergüenza

donde llagas humanas

dejan marcas ensangrentadas

e ilusiones muertas.

Allá a lo lejos,

Cada vez, está más cerca.

Emuñoz

Esperanza

Hoy no tengo esa sombra quebrada,

esa luz que ilumina al silencio callado

que, llorando, se espera en la madrugada.

Hoy no tengo el sentir emocionado

de un cantar primavera, el olor a claveles

que sus pies van calzando.

Y no tengo, y me faltan palabras

para expresar lo que siento,

el dolor de un olvido, el encuentro.

Hoy no tengo la mirada añorada

de la Madre sufriendo

bajo el bendecido Palio, de rosas, bordado.

No tengo el abrazo apretado

entre hombres de trono,

prestando su turno en la esquina marcada.

Hoy me faltan, tantos pasos a su lado,

tantas horas soñadas,

Y, aun así, me sobra esperanza.

Emuñoz

Las lágrimas aguardan

Bajo la luz de la luna,
hay algo inoportuno
que no deja ver mis sentimientos
Y no es neblina de la madrugada,
es, si acaso, algo más denso

Bajo la luz de la luna,
aparece la voz callada
de un cante saetero,
que le han quitado la balconada
y su corazón ha enmudecido.

Bajo la luz de la luna,
en lo más profundo del alma,
hay un niño que con rabia llora,
hay un niño que, sin olvidar. anhela
lo que siempre ha vivido.

Bajo la luz de la luna,
despiertan mis ilusiones
con signos de esperanza,
rogando que el mañana

devuelva mis emociones.

Bajo la luz de la luna,
las lágrimas aguardan.

Emuñoz

Colores de la vida (Relato corto)

Aquel niño, a su corta edad, no llegaba a entender la rutina diaria. Todos los días a las ocho de la mañana, lavarse, uniforme, desayuno, cartera en mano, subir al coche de su padre camino del colegio. Cada día, excepto sábados y domingos.
Esquina de la cuarenta y cuatro, color rojo, color verde, y reiniciar el trayecto. Una rutina de colores. Llegaba a la puerta del colegio, dos besos a papá y un ¡hasta luego cariño! Después de cinco horas de lectura, escritura, juegos educativos con piezas verdes, amarillas, el recreo, de nuevo un ¡hola mi niño! ¿cómo lo has pasado?
Era un aprendizaje de cómo su vida iba creciendo, una vida amenizada por colores.
Aquella mañana, todo amaneció de igual manera, todo, menos la esquina de la cuarenta y cuatro. Aquellos colores, rojo y verde, estaban ausentes. Un destellante ámbar, desconocido para él, se hizo dueño de aquella esquina.
En un instante, todo blanco, negro y un azul intenso parpadeante se apoderaron de su inocencia. Había cruzado el umbral de la rutina, aquello no le era conocido y se encontraba extraño y confuso.
De pronto apareció ante él, el color verde amarillento a forma de puntitos y barras quebradizas, acompañado de un pitido repetitivo. Todo era nuevo, demasiado nuevo para su edad.
Ya no volvió a escuchar el “hasta luego” ni “el hola mi niño” de su papá, ni tan siquiera el molesto pitido. Ese día, no era un día como los demás. Ese día no era el día que él había conocido.
Fue el último de su vida rutinaria, una vida llena de colores.

Emuñoz.

Tic tac

D’Arena , me apellidaban,
y no sé porqué motivo,
seria, tal vez,
por esa tierra que caía de la cabesa
pasando por mi ombligo,
hasta lo más hondo de mi pansa
llegándome a los pies.

Ya ve uste, y así ca ratico.
Que digo yo, que puestos
a echarme mierda
ya podían haber traío
de la playa fina arena,
y de esa forma no me atrasaría.

Y luego pa na,
Porque a mi nadie me pregunta
la hora que es,
si es muy tarde, es que en la barriga
tierra tengo.

Y si no ,espero que venga Don Manuel,
con su traje y su corbata,
y en cuanto se deshaga el nuo,
ha terminao del trabajó
y ya son las tres.

Me hubiera gustao ser uno de esos,
de los de ahora, con ese ritmo sonoro,
y dando campanas cada media hora.
Con mis agujas brillantes,
una detrás de la otra, entrambas,
contando los días y contando la historia.

Pero d’arena me apellidaron,
Y no me quea otra,
aguantar a que me manoseen,
dándome más vueltas que a una peonza.

Emuñoz.

Volver a tenerte

Tengo tantos  besos guardados

que mis labios agrietados

no son capaces de dar.

Tantas lágrimas secas

de estos ojos apagados

que dejaron de llorar.

Y un corazón de emociones,

de sentimientos bloqueados,

que no para de latir,

que no para de gritar

¡ Te  tengo aquí a mi lado

y ni siquiera mis manos

te pueden acariciar.!

Y me veo en esta  esquina,

sola , abocada al precipicio.

Y al mirar  fijamente

tus pupilas incandescentes,

 mi imagen se  refleja

en un  espejo quebradizo.

Y me pregunto  sin hablar

¿Cuánto  tiempo nos queda?

¿Cuánta vida hace falta?

Para de nuevo, tenerte.

Tristemente tú

Ando buscando los dias

cuando para mi eran tus besos,

sigo andando tus pasos,

pero las huellas escondidas

no dejan ver lo que sentí.

Ando a la noche llamando

que encienda esa luz, luz de un candil,

que necesito ver y deshojar margaritas,

y saber si sí o si cuando es no,

si algo sientes por mí.

Ando llorando mis ganas

de verte entregada, amando,

de verte en mis brazos,

de verte de nuevo reír,

en una madrugada de sábanas

y juntos, el amanecer esperando.

Ando por calles empedradas

de un barrio perdido,

sin saber si hay esquínas,

queriendo huir,

esperando que los pájaros vuelen

y me lleven a tu nido.

Y entre lágrimas rotas,

ahogado, triste y hundido,

ando escribiendo las notas

de este poema, que en silencio

he compuesto para tí.

Emuñoz.

Y si la vida…..(Reflexiones)

Y si la vida fuera;

No poder besar a tus seres queridos,

No poder abrazar a tus amigos,

No poder tocar, acariciar, no poder…..

Y si la vida fuera;

No poder asistir a una boda porque antes que tú hay cien invitados,

No poder despedir a un amigo porque en el duelo ya no admiten a mas personas,

Y si la vida fuera;

No poder saborear las reuniones con tus allegados porque el cupo del restaurante está completo.

No poder disfrutar las navidades con toda la familia, porque siempre somos más de treinta

Y si la vida fuera;

No poder entrar a un espectáculo porque el aforo reducido no nos lo permite.

O simplemente , no poder hacer nada de lo de antes porque nos ha inundado el Virus psicológico.

Y si la vida….

¿ Entonces que haría yo?

Tendría que crear una vida diferente para poder vivir, pero no sería la vida que conocemos.

Vivamos como siempre pero no como de costumbre, simplemente vivamos y celebremos todo aquello que hagamos, porque siempre será peor no poder vivir,

Emuñoz.

La soledad de mi pueblo

Yo nací en la España olvidada,

crecí entre sus árboles

y sus calles empedradas,

aprendí de su sangre y tradiciones.

Trabajé en sus campos

bajo su sol dorado y sus heladas,

entregue mi piel sin condiciones,

todo mi cuerpo quemado

y mis manos agrietadas.

Familia tuve, fiel esposa

y tres varones,

envejecí con mis amigos,

recordando las historias vividas

y acabamos, observando, desde los balcones

como se iban marchando nuestros hijos,

de los míos, los tres de golpe.

Aquí dejaron demasiado espacio,

demasiado sol por los rincones,

demasiadas sombras sin alma,

demasiados rostros sin rasgo.

Ya no hay fuentes para niños,

los columpios ya no danzan,

nuestra plaza, triste, sin ruido,

donde los gritos y las voces

se fueron callando, quedaron escondidos.

Aquí quedamos, de los jóvenes,

los más ancianos, pero aquí estamos,

seguiremos respirando esas noches

de luna blanca y cielos rasos,

esas noches, únicas, de mi pueblo amado.

Emuñoz.

Sin un adiós

Y sonaron las campanas

a las cuatro de la tarde ,

a las diez de la mañana ,

en la morgue no hay nadie.

Y volvieron a tocar

cada día a cualquier hora,

se escuchaban en el aire

las lágrimas que lloran.

Y tan crueles son las penas,

cuando un beso de tu boca

ni un adiós de despedida ,

acompañen a su vera.

Solo tañidos de campanas,

es lo único que se llevan

en su camino desolado,

porque allí nadie espera.

Con responso solitario

y un hisopo de agua bendita,

te marchas de esta vida

arropado con un sudario.

Sin poder estar a tu lado

aunque lleve un rosario,

no dejan darte unos amenes

ni rezar, te vas a toda prisa

Emuñoz

El repartidor de pizzas- (relato corto)

Aquella pesadilla parecía haber pasado, pero la vuelta a la vida estaba siendo un camino desorientado, las medidas que se tenían que tomar,según la normativa, hacían difícil situarse en la rutina conocida de muchos años. Había que avanzar fuere como fuere, había que avanzar.

La gente había regresado desconfiada, faltos de alegrías, la situación social nos había transportado a los peores tiempos no recordados.

Pero aquella pizzería, como cualquier otro negocio, debería seguir ocupando el gusto de los clientes, era difícil, pero cuanto antes se adaptara al momento, antes podría tener los mimbres de su supervivencia.

Guillermo, era un chico de 20 años comprometido con los problemas sociales, habia estado trabajando durante un año en aquel negocio como repartidor de pizzas, y le llamaron para que volviera de nuevo.

El, durante este tiempo de nula actividad, se había prestado como voluntario para apoyar a las personas más vulnerables, les ayudaba con las compras necesarias, atendiendoles de corazón.

También llegó a conocer la mendicidad, el estrato social más castigado en cualquier crisis. Diariamente visitaba a José, un indigente de unos 60 años, que vivía en un rincón húmedo y apartado de aquel parque tan desolado en esos momentos. Le llevaba algo de comer, y José siempre se lo agradecía de la única manera que podía hacerlo, con una sonrisa dejando al descubierto su escasa dentadura.

Guillermo, era el encargado de anotar los pedidos que hacían a la pizzería y que posteriormente repartía .

En aras de mantener asistido a aquel mendigo, en cada entrega a domicilio al precio del pedido solicitaba un euro solidario. Había clientes que no ponían ninguna objeción , pero otros eran reacios e incluso molestos con esa actitud.

Con ese euro solidario, Guillermo tomaba nota de una pizza para llevársela a José. Así lo seguía manteniendo con algo de comida.

No pasaron ni diez días, cuando su jefe recibió una queja de uno de los clientes. Lo llamaron para que diera una explicación. Guillermo alegó que ese euro solidario era para pagar una pizza que llevaba cada día a un mendigo.

Su jefe no quedó totalmente convencido de su explicación, y le dijo que en el próximo reparto le acompañaría para verificar que realmente existía esa persona para que corroborara su versión.

Llegó la hora del reparto y ambos se dirigieron al parque donde debería estar esperando José. Guillermo estuvo buscándolo por todo el parque, pero aquel mendigo no aparecía.

Este Robin Hood, se encontraba con un gran problema, su testigo había desaparecido. Y a pesar de jurar y perjurar que él no se había quedado con nada , su jefe no tuvo más remedio que despedirlo.

Se dedicó cada día a recorrer todos los rincones en busca de José, no ya para recuperar su trabajo, si no para limpiar la mala imagen que de él se le había quedado a su jefe.

Un día, en su búsqueda , coincidió con unos vecinos de la zona del parque, y preguntando por aquel mendigo le comentaron ,que una ambulancia había venido por aquel hombre y nunca más supieron de él. Días después se enteró que había fallecido víctima de la pandemia.

Pasó por la pizzería para hablar con su jefe y contarle que su única esperanza para que lo creyera, se había desvanecido, que no venía para recuperar el trabajo, si no para pedirle que cambiara el concepto que tenía sobre él . Era lo único que pedía, porque él no era un ladron.

Su jefe lo miró fijamente, y le dijo ,<<lo sé, pero no todas las personas te conocen como yo.>>

Guillermo se marchó más tranquilo a su casa.

Una semana después lo llamaron para que entrara a trabajar de nuevo en la pizzería, pero esta vez lo metieron en cocina para que elaborara cada pizza con su corazón solidario.

Emuñoz.

Un ramo de rosas

Tengo a veces la ceguera

de no ver lo importante

en este tiempo que vivimos.

Tengo a veces la ignorancia

de escuchar esas voces

que sólo piensan en dirigirnos.

Tengo la necesidad, a veces

de encontrarme cuanto antes

y conocerme a mi mismo.

Porque la vida es corta

y en este mundo de elefantes,

solo pensamos en destruirnos.

Y al final tengo, lo poco que tengo,

escondido bajo una losa,

pues de este mundo ya me he ido

Ahora tan sólo tengo sobre mi pecho

un precioso ramo de rosas.

Emuñoz.

Sin rumbo.

 

Si mis padres vivieran este instante,

sí no se hubieran marchado de este mundo,

pensarían que estamos locos

viviendo como unos delirantes,

sin cabeza, perdiendo el rumbo.

Y si acaso pudiesen abrazarme.

me hablarían del tiempo de antes,

cuando amarse era lo más profundo,

la amistad un premio de todos

y la salud lo más importante.

 

Si pudiera contar con mis padres

y me ayudaran a preparar un futuro,

no les haría falta tanto diamante

para ser felices con los suyos.

 

Pero mis padres se fueron hace tiempo

sin conocer esta vida estresante,

no entenderían, como hemos conseguido

perder lo más esencial, el sentido.

 

! Ay, si mis padres volvieran!

aunque solo fuera un minuto,

o casi mejor que no vengan

porque, así jamás nos habían visto.

Emuñoz.

Sácame de aquí

Bienvenido, mi querido mayo,

soy el abril que, triste

y lloroso, te esta esperando,

porque algo diferente,

este año, me tiene despistado

y no he podido ver las flores

ni pasear los patios.

 

Qué, sin más colores,

la primavera se me está escapando,

y ni tan siquiera sus canciones,

como otras veces, estoy cantando.

 

Bienvenido, mi querido mayo,

que no quiero que escuches

los tañidos, tristes, que suenan

desde este campanario,

por tantos y tantos inocentes

que se nos están llevando.

 

Es la hora de mi marcha, y necesito

olvidarme de este año,

pues entre penas y temores,

nunca pude disfrutarlo.

 

Bienvenido, mi querido mayo,

aquí te quedas con la esperanza

de volver a las caricias, a los amores,

al reencuentro con nuestra gente amada,

a refugiarnos en los abrazos.

Emuñoz

Cruel intruso

¿A qué vienes a mi tierra?

¿Quién te invita a mi casa?

sin que nadie supiera

el peligro que llevabas.

 

¿Dónde está tu valentía?

que, a los más débiles, atacas,

hay que ser ruin y cobarde,

no dejar que veamos tu cara.

 

Tu insolencia nos tiene encerrados

en un mundo con paredes,

mientras tu maldad nos amenaza, y nos tienes

de nuestros seres queridos, separados.

 

Te has hecho dueño de nuestra vida,

como un traidor, desalmado, atascaste

por la espalda, ahora tu eres el que puedes,

pero conoceremos tu calaña.

 

¿A qué vienes a esta tierra?

¿Acaso eres la guadaña?,

tú no tienes tanta elegancia

como para parecerte a ella.

 

Ella es cruel cuando nos lleva,

pero es mucho más considerada,

deja dar un beso y un adiós,

despedirnos entre lágrimas.

 

! Sal de aquí ! repulsivo canalla,

sal ahora que aún puedes,

ten por seguro, que si ni lo haces,

nosotros, te echaremos mañana.

Emuñoz

Libérate

Tengo la impresión de no estar viviendo. Se me está haciendo muy largo esta situación. Haré lo posible para perderme entre esos árboles que cobija el cerco de mi ventana.

Son las nueve de la tarde, oscurece, y salgo con cuidado de no ser vista y evitar la reprimenda sancionadora.

¡Qué maravilla!, la arena de la playa está limpia, el agua que llega a la orilla, transparente, y se respira el olor de las olas y se escuchan los mensajes que portan.

A pesar de contravenir lo dispuesto, ha merecido la pena refrescarme. Ser imaginación, siempre me concedió una libertad inherente.

Emuñoz.

Este Abril

 

Hubo un abril de primavera

que extrañado no creía,

que sus fresas se perdieran

porque manos no tenían

 

Hubo un abril de primavera

y sus cerezos florecían

en El Valle , esta tierra,

de gente ausente y perdida.

 

Hubo un abril de primavera

sin su vigilia encendida ,

sin el cantar de una saeta,

porque gargantas no tenia.

 

Si este abril se preguntara

¿ dónde está mi primavera?,

más de una flor respondería,

guardando la cuarentena.

 

Aquí te quedes abril

hasta que salga a mi puerta,

que no eres nada sin mí,

sin esta tu primavera,

ni conmigo lo serías,

sin gente que nos quiera.

 

Emuñoz

…ASÍ VAMOS

Entre nanas y ternuras

se nos pasa el tiempo llorando,

entre barrotes de esta cuna

veo pasar el mundo volando .

Y gritando con premura

deseo estar correteando

por las calles, de travesuras,

como loco voy trotando.

Y comienzo con la ruta

sin momentos de descanso,

y a ese ritmo, voy estresando

la luz tenue de mi luna.

Con mi ego voy tratando

ser el mejor de esta aventura,

elijo lo que nos va separando

y renuncio a todo lo que nos una.

Entre barrotes de esta otra cuna

que aparece de improvisto,

se me ocurre ser solidario,

sin orgullo, vamos todos a una

Y cantamos y aplaudimos

temerosos por la vida,

añoramos tantas risas

que, poco nos reímos

Aprendemos a mirarnos

porque besos de rutina,

mandan no darnos,

y nuestro cuerpo lo asimila

Se nos olvidan los horarios

al oír al pájaro en su trina,

y así nos acostamos

cuando el cuerpo se derriba.

Si de esto anotamos

todo aquello que nos sirva,

valga esto, aunque nos grima,

para ser más humanos.

Emuñoz

 

 

 

Tecnología agresiva( microrrelato)

Aquel aparato de alta tecnología era de lo más odioso. Le temía cada vez que se escuchaba ese ruido, enloquecedor, cada mañana. No dejaban descansar a nadie, y eso, que yo me refugiaba bien tapada para evitar escucharlo.

Cada noche soñaba con un despertar suave y amable. Mis compañeras y yo, siempre comentábamos que en aquella residencia no nos trataban muy bien. Aquellas maneras de levantarnos por la mañana no eran las más idóneas.

Hasta tal punto me afectaba el dichoso aparato, que, por las noches, tenía pesadillas. Más de una vez soñé con el cruel holocausto nazi. No sé que relación tendría, pero casi seguro que era imputable al ruido, ensordecedor, de aquello.

Éramos en torno a 60 compañeras con ganas de salir de allí. Curiosamente las que se iban por la mañana, la mayoría no volvían. No sabía que les podría haber pasado, tal vez pudieron escapar. Las pocas que regresaban no traían ganas de hablar ni de contar nada.

La mañana que me tocó a mí y a otras catorce, salir, intentamos por todos los medios huir. Fue inútil, nuestro intento quedó en” agua de borrajas “, o mejor dicho, en agua de naranjas. Aquel terrible exprimidor dio buena cuenta de todas nosotras. Nuestra belleza interior se vio convertida, en un momento, en cascaras inservibles.

Emuñoz

A veces yo

A veces, no cuento conmigo,

a veces, no sé si me entiendo.

Me tengo por poco amigo,

a veces ,no sé si  me tengo.

 

Pregunto a este que llevo,

aquí, detrás de mi ombligo,

y acabo por no conocerlo,

está de paso, como un testigo.

 

Apuesto por cambiar este ego

que no me aporta ningún sentido,

y procuro buscar entre cientos

que se pasean en mis delirios.

 

A veces, soy como un cuento

que, tan solo, tiene principio.

Y no se si termina siendo,

más que un cuento, un martirio.

 

A veces, me apeno de mi mismo,

A veces, me quedo sonriendo,

A veces, soy como un cínico

que me engaño en silencio.

Emuñoz

La listilla de la casa (microrrelato)

Me tenían para todo, era como el comodín de una baraja. Si alguien necesitaba entretenerse con un juego, allí que me llamaban para jugar. Si alguien necesitaba saber algo, siempre se acordaban de mí, me consideraban como la más lista de la casa. Eso, me enorgullecía.

La verdad es que me llevaba, bastante bien, con toda la familia. Ellos sabían que yo siempre estaba dispuesta para lo que necesitaran. Eso sí, lo único que les pedía es que me tuvieran bien alimentada, pues había días que era insoportable el desgaste que llegaba a tener.

Le temía al pequeñajo de la casa, ese enano que no tenía ni dos años, era un peligro. No sé cómo se la apañaba, que acababa destrozándome. Tan solo pensaba en que viniera alguno, de la familia, y me lo quitara de encima. Creo que cualquier día, si no ponen remedio, acabare quemada y deseare salir corriendo de esta casa.

Un año, por el cumpleaños del hijo mayor, vino a vivir con nosotros una paisana y colega mía. ¡Traía una cara de novata!(No sabía la pobre lo que le esperaba), a mí, me vino bien, porque me quito bastante trabajo. Por fin, tenía mis horas libres y podía descansar de tanto ajetreo.

Pero llegó un momento que comencé a estar triste. La novata, que era más joven que yo, tenía mucha más energía y capacidad de trabajo. Poco a poco, me fueron relegando y olvidándome. Yo pensé, que gente más desagradecida, tanto tiempo ayudándoles en todo lo que pedían y ahora, me dan la espalda, como si fuera una ocupa.

Llegó un día que solo pensaba en irme a trabajar a otra casa, donde me dieran cariño. Prefería que me necesitaran como antes, aunque eso, me costara la vida.

A los dos meses de la llegada de la novata, el cabeza de familia decidió que allí, ya no me necesitaban. Así que me subió a su coche y me llevo a un centro de acogida de menores, por un momento pensé, ¿qué hago aquí? Pero a las dos horas de estar en ese lugar, me di cuenta de que me necesitaban mucho más que en otro sitio. Nunca habían tenido a alguien como yo en su centro.

Volví a sentirme útil y alegre. Solo pedía una cosa, que no viniera ninguna Tablet de última generación a sustituirme otra vez. Yo, a pesar de tener un procesador mas lento, seguro que tengo más experiencia y conocimientos que la novata aquella.

Emuñoz

olvidado en vida

Que difícil se hace vivir en el olvido,

que pesada, esta edad envejecida,

cuando te apartan del camino

y te vas alejando de la vida.

 

Que azotes te da el destino,

una vez, tu labor dan por concluida.

Es un frío, helado, gélido,

que te va quemando, haciendo heridas.

 

!Que hago en este mundo, ya sin sentido,

que no cuentan con mi sonrisa¡.

Que  mundo es este, que me tiene aquí escondido,

esperando mi , triste, despedida.

 

Que incomodo e ingrato es este sitio,

donde las horas, cansan, donde las horas, gritan,

y los paseos, sin pasos, se hacen infinitos.

 

Que difícil se hace, respirar sin motivos.

Que difícil, que no haya nadie que te pida

el amor de tantos años, de tantas historias queridas.

Emuñoz

¡Olvidadme!(relato)

Os presento a Isabel, ella tiene 70 años y vive sola en el pueblo. Su esposo murió hace mucho tiempo y su único hijo, Luis ,trabaja en la ciudad, está casado con Teresa y tienen un hijo, Alvaro, de diez años

Isabel, es mujer de misa diaria, pero lleva varios días que falta a su cita con la Iglesia. El párroco del pueblo ,ha venido a visitarla, extrañado por sus reiteradas ausencias.

Habla con ella y observa que algo no va bien, a Isabel ,la memoria le va fallando más de lo normal.

El Párroco, decide hacer una llamada a Luis, el hijo, para comentarle que deberían venir al pueblo a ver a su madre, ya que no la ve muy bien de Salud.

Luis y Teresa, junto con su hijo Alvaro, deciden ir el fin de semana al pueblo.

Una vez allí, comprueban que Isabel , la abuela ,como cariñosamente la llaman ,sufre un principio de Alzheimer.

Cuando Luis le comenta a su hijo Alvaro, que van a tener que quedarse una temporada ,larga, en el pueblo, este se enfada y mucho, pues eso significa que dejará de ver a sus amigos y compañeros de clase.

Sus padres le explican , que su abuela está enferma, pero no como otras veces. En esta ocasión, es algo más grave. Comienza a perder la memoria y necesita a su familia con ella.

Alvaro, cada día ,después de hacer su tareas de clase, se entretiene con su abuela varias horas, pidiéndole que le cuente cosas de su pasado, que le hable del abuelo, que le explique como era el pueblo en su juventud. La abuela le habla de todos sus recuerdos, de lo luchador que había sido su abuelo por conseguir todo aquello que se proponía , que nunca tiró la toalla porque todo esfuerzo merecía la pena en la vida.

La intención de Alvaro era que su abuela ,recordara y recordara, que fuera recuperando la memoria ,por el bien de ella y egoístamente para poder volverse a la ciudad, cuanto antes.

Pero pasaron los días, las semanas ,los meses, los años , y veía que , cada vez, era más difícil mantener un diálogo con su abuela. El se pone nervioso, cuando ve que no habla, y a veces la increpa para que no pare de contarle cosas.

Después de 5 años, Isabel se encuentra totalmente perdida, no habla y ha dejado de reconocer a su familia. Alvaro, no acaba de entender como esa ,maldita, enfermedad no puede curarse.

Ya con 15 años, se encuentra totalmente interesado en la medicina clínica, se pasa todo el tiempo al lado de la abuela, esta vez con su IPad , leyendo todo lo referente a esa enfermedad.

Cuando llega la hora de tener que cursar estudios universitarios, le dice a sus padres que desea hacer medicina y que quiere ser neurólogo.

Antes de partir a la ciudad, se despide de su abuela y le dice, que no se preocupe ,que él volverá para curarla. Isabel, con la mirada fija en su nieto, tan solo, alcanza a mover las pupilas de sus ojos.

Cada verano, Alvaro regresaba al pueblo a pasar unos días de vacaciones. Se pasaba las horas muertas sentado junto a su abuela, contándole cómo le iban los estudios y lo contento que estaba de haber elegido la carrera de medicina. Cuando se despedía para regresar a la Universidad, siempre le decía lo mismo, -no te preocupes, abuela, ya falta poco-

Llego el año de la graduación, Alvaro estaba eufórico , solo pensaba en hacer esa, tan ansiada, especialidad.

Aprobó el Mir con una excelente nota, esto le permitió elegir lo que él deseaba, neurología .

Pero aquel día de invierno, recibió la tan esperada noticia, no por eso, dejó de ser dolorosa. Isabel, su abuela, había partido.

Las sensaciones de Alvaro, se entremezclaban entre la rabia y la impotencia. Por un momento pensó que ya no merecía la pena terminar esa especialidad. Pero recordó lo que su abuela le había dicho en más de una ocasión, refiriéndose al abuelo, que nunca había que tirar la toalla, que todo esfuerzo tiene su recompensa en la vida.

Llegó a ser un neurólogo de prestigio. Cuando le preguntaban porque había elegido esa especialidad, siempre contestaba lo mismo- yo elegí ser neurólogo por mi abuela y conseguí llegar hasta aquí, gracias a mi abuelo-

Emuñoz

La llegada del nuevo (microrrelato)

Era la primera vez que me invitaban a una fiesta. Me dijeron que ,a las doce de la noche, saldrían a recibirme y que fuese puntual. Pero que no llegara antes de esa hora, pues en el mismo recinto se estaba dando la fiesta de despedida de no se quién. La verdad, es que yo era nuevo en el lugar y no quería desentonar. Así que me vestí con el mejor traje que tenía.

A eso de las doce menos cuarto, me presenté, delante de aquella puerta, bastante nervioso. Debía dar una buena impresión.

Durante quince minutos, estuve escuchando música a todo volumen, las risotadas y los cánticos se iban fundiendo en un ruido, a veces, ensordecedor. Seguramente estaban bailando.

Yo, ya estaba impaciente por entrar, recordé que no podía ser antes de las doce. Pensé que lo más lógico sería que esperara a esa hora para que abrieran la puerta.

Las manecillas del reloj se aproximaban a la hora fijada, cuando se hizo un silencio, estremecedor, al otro lado de la puerta. Silencio tan solo interrumpido por el sonido, repetitivo, de unas campanillas, que me tenían algo expectante.

De pronto se escuchó un estruendo, se abrió la puerta de par en par, todos salieron a recibirme , dándome abrazos, me invitaron a pasar entre vítores. Mientras observé, un pobre viejo saliendo , todo triste, con la cabeza gacha.

Alguien pronunció mi nombre y todos comenzaron a corearlo. Sin conocerme de nada, y como si de un mago se tratara, me pedían deseos de todo tipo. Me dijeron que era, casi, mi obligación , intentar complacerles. Habían estado mucho tiempo esperándome para que les guiara sus vidas. Y que , por el solo hecho de llamarme Dos Mil Veinte, ese era mi destino y ese sería mi papel.

Emuñoz

Extraño viaje (microrrelato)

Nunca había subido a un vehículo, tan espectacular, como aquel. Estaba equipado con los mejores adelantos y comodidades, me recordaba a la, fantástica, caravana de mi amigo. Igual te podías sentar como ir acostado. Sus, alucinantes, luces iluminaban todo el camino. Esa música, aunque repetitiva, te mantenía en una tensión constante. Te incitaba a bailar.

A veces, alcanzaba una velocidad, de crucero, fuera de lo normal. Se asemejaba a esas naves espaciales de Star Wars.

De vez en cuando escuchaba los cuchicheos, en voz baja, que se entrecruzaban en la parte delantera,- vamos bien compañero_tal vez deberíamos tomar el próximo atajo-creo que llegaremos a tiempo.

En ese momento noté que el volumen de la música era cada vez más bajo, hasta que dejé de escucharla. Intente hablar con el conductor para que lo pusiera algo más alto, pero fue inútil, no me oían.

Comenzó a pasar el tiempo muy rápido. Se hizo un silencio, que no entendí muy bien porque se producía.

Después de un largo trayecto, el vehículo se paró.

El equipo médico se encontraba, esperando, en la puerta de urgencias de aquel hospital. No tuve la oportunidad de saludarlos. Había llegado, demasiado tarde.

Emuñoz

Una rosa para amar

Cuando no hay rosas

en la tierra para poderte regalar,

siente, como se sienten mariposas,

cuando la vida te cambia

porque te empiezas a enamorar.

 

Y en el amor encuentras

el sosiego enardecido,

la calma y la tranquilidad.

La aventura compartida,

los tropiezos al navegar.

 

Y si no encuentro rosas

en la tierra para poderte amar,

saldremos de esta nube borrascosa,

pondré rumbo mar adentro,

que habrá rosas en la mar.

Emuñoz

Mi amigo opositor (microrrelato)

Ese año acababa de cumplir los treinta. Con la carrera terminada, aún no había encontrado trabajo. Mis padres , siempre me animaron a que estudiara aquella ingeniería. No sé si por gusto a ellos, conseguí terminarla.

La falta de oportunidades me llevó a preparar unas oposiciones a la función pública. Eran duras, pero no más que la carrera.

Todos los días iba a la biblioteca a estudiar los temas, en total cien. Allí coincidía, diariamente, con un chico que, casualmente, preparaba las mismas oposiciones. Poco a poco, nos fuimos conociendo. Era agradable y , paradójicamente, tenía mis mismos gustos. Comenzamos una intensa relación, hasta tal punto, que a veces quedábamos para tomar café.

Se acercaba la fecha de las pruebas, los nervios empezaban a florecer. Habían convocado cien plazas y el número de aspirantes alcanzaba los tres mil.

Aquel chico, se convirtió en mi amigo íntimo. El me daba ánimos y , a veces, hasta se preocupaba más de mí que de él.

Quedamos para presentarnos juntos el día de las pruebas. Sorprendentemente, cuando llamaron a cada uno por su nombre, el suyo no lo mencionaron. Por un momento pensé si se habría arrepentido. Aquello me afectó bastante. Después de haber estado juntos, durante varios meses, preparando aquellas oposiciones, no entendí porque no aparecía en las listas.

Durante tres horas estuvimos realizando pruebas. Una vez finalizadas, regresé a casa. Fui varias a veces a la biblioteca a ver si lo encontraba. Pero fue inútil.

Pasaron dos semanas y salieron los resultados. En las listas, yo aparecía APTO. Había conseguido la plaza. Mi alegría fue inmensa. En ese momento, sentí que aquel chico, mi amigo íntimo, estaba tan contento como yo. Me miré en el espejo de mi cuarto y allí estaba, junto a mí. Comprendí que jamas había desaparecido, se convirtió en mi mejor acompañante el resto de mi vida.

Entonces recordé las palabras de mi padre, cuando me decía que debía creer en mi mismo y de esa forma conseguiría casi todo en la vida.

Emuñoz

El lago maldito (microrrelato)

Cuando cumplí veinte años, ella se cruzó en mi camino. Pertenecía a una familia, bastante, conocida.

Poco a poco, fuimos entablando una relación. Con el tiempo mi pasión, por ella, era exageradamente cautivadora.

Según iban pasando los días y los meses, nos íbamos acoplando perfectamente. Ella tenía los mismos gustos que yo. Allí donde yo quería ir, allí, iba ella.

Pero, al cabo del tiempo, noté que sus deseos iban cambiando y algunos no coincidían con los míos. Comenzó a hablarme de un lago cercano, del que le habían dicho que era precioso y relajante .

Yo conocía, perfectamente, aquel lago. Me habían hablado de él y no, precisamente, muy bien. Opté por explicarle los peligros que tenía y que no debía acercarse.

Mi ilusión es que fuéramos los dos por el mismo camino en busca de los mismos objetivos. Lo único que le pedía es que encontráramos la felicidad en nuestra relación.

Cada día que pasaba, la notaba más distante. Aquella obsesión por visitar el lago, acabó por destruir nuestras vidas,

Una vez consiguió ir al, dichoso, lago la perdí de vista, sabía que podía pasar y pasó.

Aquella bola de golf, de marca reconocida , fue la primera de muchas otras que eligieron el mismo destino.

Me dije, -tendré que evitar pasear cerca del lago-.

Reconocí que el problema no era de ellas, si no mío.

Emuñoz

Enamorado de mi rubia (microrrelato)

No era la primera vez que pasaba por aquellos grandes almacenes .Aquella chica, de pelo rubio bien vestida, me tenía, totalmente, acaramelado. Me preguntaba si, algún día, podría entrar a saludarla.

Esos grandes almacenes eran muy selectos. Yo era de familia humilde y pensaba que , tal vez ella, no me haría mucho caso. Poco a poco, se convirtió en mi debilidad.

Todos los días, al salir del trabajo de vuelta a casa, pasaba por la puerta de esos grandes almacenes, allí estaba. Me miraba y yo la miraba, sin hablarnos, comenzamos a mantener un diálogo. Algo en mi interior, me decía que me estaba enamorando.

Durante la semana lucia, diferentes y preciosos, vestidos. Yo, intentaba ponerme las mejores galas ,dentro de mis posibilidades. Tal vez, esa forma de mirarme, podría ser el inicio de un idilio.

Pero aquel día, fue algo doloroso. Ella, había desaparecido. Aquellos almacenes dejaron de tener sentido para mí. Un apuesto galán comenzó a mirarme fijamente. Mi intención, fue preguntarle por aquella chica rubia, pero no me atreví. No tuve mas remedio que entrar por si la veía.

Los de seguridad, ante la pinta que llevaba, me negaron la entrada. Fue cuando les comenté que venía a preguntar por una amiga, de pelo rubio, que nos habíamos estado viendo durante semanas y que pertenecía a esos grandes almacenes.

Al final, ante mi insistencia, me dejaron pasar. Como loco estuve buscando por todas las plantas. En la tercera la encontré. Con mal aspecto y ,prácticamente , sin pelo. Por un momento creí que estuviera sufriendo alguna enfermedad. Me quedé mirando sus ojos, ya sin vida.

En atención al cliente, me dijeron que la temporada había cambiado y aquel maniquí había sido sustituido por un galán vestido con ropa de nueva colección.

Jamás, entendí como el amor podía ser tan platónico.

No obstante, seguiré pasando por aquellos almacenes ,no pierdo la esperanza de reencontrarme con mi rubia.

Emuñoz

Las bicicletas son para el trastero ( relato)

Yo tuve varias bicicletas, o tal vez lo correcto sería – las bicicletas me tuvieron a mí- no sé, lo dejo a la elección de ustedes.

Con cinco años, me trajeron, los Reyes, mi primera bicicleta. Una preciosa “Orbea” de color rojo brillante, con sus dos ruedecitas traseras , bombín y su sonoro timbre.

En aquellos tiempos no existían, como hoy, los parques infantiles. Por lo que mi madre, dada mi corta edad, solamente, me dejaba subir en bicicleta dentro del patinillo que teníamos en casa.

En aquel espacio, de nueve metros cuadrados, daba vueltas y vueltas, tocando el timbre- ring,ring,ring- de forma insistente. No conseguí coger equilibrio. Así que acabe haciendo lo que más me gustaba, tocar el timbre.

Un mes, tardo, mi madre, en guardar la bicicleta en una habitación de casa que tenían habilitada de trastero.

Por lo visto , era insoportable, aguantar, todas las tardes, el ruido de las ruedas y sobre todo el agudo sonido de aquel timbre.

De vez en cuando, iba a verla, pero cuando intentaba sacarla al patinillo, mi madre me regañaba. Opte por verla en aquel rincón del trastero, hasta que poco a poco fui olvidando de ella. Ya , no la volví a ver más, pensé que, tal vez , la habían regalado. Me quedé sin bicicleta.

Tres años más tarde , los Reyes me trajeron otra bicicleta. Esta era de color azul marino, con sus ruedecitas traseras, bombín y su timbre ,casualmente , una “Orbea”. Parecía una reencarnación de la roja. Me tuvieron que adaptar el sillín, subiéndolo a tope, pues arrastraba los pies. Como tenía ocho años, me dejaban salir ,con mis amigos, por el barrio.Pasaron dos días, solo, y ya me había soltado. Mi madre le quito las ruedecitas traseras (-por cierto, .¿ Alguien sabe adonde van a parar esas ruedecitas, cuando ya no hacen falta?). Por fin disfrutaba, en condiciones, de mi bicicleta.

Un día, mi amigo Emilio, en una escalinata, del barrio, de cinco peldaños y dos metros de altura, dio un salto con su bicicleta desde todo lo alto- a mí me pareció, aquello, como un número de circo. Me animo para que lo intentará, y ahí fui todo decidido a dar el salto con mi “Orbea”. No sé si fue, miedo o poca destreza, o las dos cosas, a la vez. Caí, dando trompicones en cada escalón, mi bicicleta acabó destrozada y yo con tres dientes menos.

Volví a quedarme sin bicicleta, no había forma de arreglarla. Mi madre la guardó, toda rota, en el trastero y me castigo por imprudente.

Durante muchísimos años, en mi vida no apareció bicicleta, alguna.. Hasta que cumplí treinta y cinco, y una vez casado. Fue a raíz de un vecino que era aficionado a salir los fines de semana a hacer rutas. Me convenció y me compré una de carreras. Durante un mes , salimos todos los fines de semana. Todo iba perfecto hasta que, en la,ultima salida, me dio un pinchazo la cintura. El maldito lumbago había aparecido y me dejo una semana en cama. – -ese invento no estaba hecho para mi-. la guardé en el trastero del garaje comunitario. Como no acababa de mejorar, le cogí miedo. Así que en cuanto pude, la vendí. Una vez más, me quedé sin bicicleta .Me dije – esta ha sido la última.

A mis cincuenta años, encontré el mejor deporte que podía practicar. Me aficioné al golf. Deporte que te ofrece muchísimos beneficios.

Mis hijos, ya casados, siempre estaban con la guasa, de que cuando iba a bajar el handicap, que cuantas bolas había perdido, que si iba a jugar la Ryder Cup, etc etc.

Llegó la víspera de Reyes ,nos reunimos toda la familia, como cada año, en mi casa. Comimos, cenamos y al día siguiente , junto al árbol, estaban todos los regalos con el nombre de cada uno. Bueno, todos menos el mío, mi nombre no aparecía por ningún sitio. Mis hijos, me dejaron una nota con la frase ” Vale por una sorpresa que te servirá para ponerte en forma y jugar mejor”. Imaginé , por un momento, que seria algún artículo , relacionado con mi deporte favorito.

Me dijeron, que bajara al trastero de la casa. Con toda la ilusión del mundo, allí me presente, abrieron la puerta del trastero, y allí estaba ” una bicicleta de montaña, con todos los artilugios, marchas, luces, guantes, casco,etc etc”. Yo, solo me hacía la siguiente pregunta : ¿pero, qué deporte me habrán visto practicar mis hijos?. Me quedé sin palabras. Mi cara era un poema. Apareció ante mi la pesadilla del ciclista. Aquella espectacular bicicleta, con todos los adelantos, la use una vez. Era tan compleja, que iba más pendiente de su manejo que de circular. La guardé en el trastero.

Al mes, mi hijo me preguntó por ella. Le comenté que era demasiado grande y que a lo mejor si fuese plegable, podría llevarla de vacaciones al apartamento de la playa.

Ni corto ni perezoso, me acompañó a la tienda para cambiarla por una plegable.

Cuando llegó el verano, eché la plegable al maletero. Ya de vacaciones, saqué la bicicleta dos veces, y dos veces regresé con una paliza en el cuerpo y con tres cortes en los dedos al intentar plegarla y desplegarla. La guardé en el trastero del apartamento. Ahora, se encuentra allí a buen recaudo. Una vez al ańo, cuando voy de vacaciones, la veo en un rincón del trastero. – No sé a que me recuerda esto.-

Definitivamente, este invento no estaba hecho para mi.

Emuñoz

El secreto de los Magos ( relato)

Ángel, un niño de diez años, vivía en un pueblecito de la sierra. Pertenecía a una familia humilde, con problemas laborales y económicos. Sus padres, José y Maria, no conseguían encontrar un trabajo estable, a pesar de enviar el currículo a todas las empresas de la comarca. Era tal su situación, que tuvieron que recurrir a las ayudas de alguna ONG.

Se acercaba la fecha de Reyes Magos y, como cada año, Ángel, ya pensaba en escribir su carta. Este año tenia la ilusión de que le trajeran una bicicleta de montaña. Sus amigos ya tenían su bicicletas y él no quería ser menos, así podrían ir todos a hacer excursiones por los alrededores del pueblo.

Pero, aquella tarde, algo sucedió en la salida con sus amigos. Algo que , a su corta edad, le supuso un cambio en la vida. Había conocido el secreto de los Magos.

De vuelta a casa, caminaba pensativo y preguntándose, como los Magos le habían traído, durante todos los años,todo aquello que había pedido.

A la hora del almuerzo, su madre, como de costumbre, le ponía a él dos platos de comida mientras los padres compartían uno solo. En ese instante , Ángel, pregunto, porqué siempre, el comía dos platos y ellos solo uno para los dos. Maria, la madre, le contestó diciéndole que ellos eran ya adultos y maduros y no necesitaban comer más.( la verdad es que era lo único que tenían, en la ONG, le daban comida, justa, para tres).

El padre, José, cambió de tema, rápidamente. -Ángel, al final ¿ le, vas a pedir la bicicleta a los Reyes?- El Niño, respondió ,con gesto sonriente. – No, papa. He pensado en lo que me dijiste, la bicicleta es muy grande y los pobres Magos, tienen que traer regalos para muchos niños, seguramente, no tendrán sitio para regalos grandes. !Imagina que todos los niños pidiéramos bicicletas!.-

El padre, respiró profundamente. —-Pues es verdad, hijo. Bueno, pues piensa en regalos pequeños, .¿vale?. Pero haz la carta, rápido ,que se acerca la fecha.-

-Si, la hare esta noche sin falta.- respondió el hijo.

Ángel, durante toda la noche, se estuvo haciendo preguntas y preguntas. No pudo descansar.

Se puso manos a la obra y escribió tres cartas, una a cada Mago. En las tres pedía el mismo regalo. Quería asegurarse si, realmente, el secreto que había conocido era cierto. En cada carta pedía que sus padres pudieran comer un plato cada uno, como hacía él.

Llegó el día señalado, y como era de costumbre, Ángel, puso sus zapatos en el balcón y una botellita de anís con tres copitas. A la mañana siguiente, junto a los zapatos, había tres regalos. Ángel, sorprendido por la coincidencia con las tres cartas, fue, rápidamente, a abrir sus regalos.

El primer regalo, era unos tenis de marca. El segundo, un walkie talkies. En el último, una camiseta de marca, serigrafíada con el mensaje ” WE LOVE YOU” (Te queremos). Ángel, se quedó con sabor agridulce. Si bien le gustaban los regalos, no era lo que esperaba.

En ese momento, sonó el teléfono de casa, el padre descolgó el auricular y nada más terminar la conversación, se volvió hacia Maria y Ángel, dando un grito de alegría.

– !Por fin!. Me acaba de llamar la empresa de alimentación, a nivel nacional, que iba a instalarse en el pueblo. Me han ofrecido el puesto de encargado. ! Maria! , ¿ sabes lo que es eso?, que por fin podremos tener comida suficiente, y tú ,hijo, te aseguro que los Magos, el año próximo, te traerán esa bicicleta que tanto deseas.

Ángel, abrazó a su padre, y le dijo, –sabes papá, eso, te lo han traído los Magos, los de Oriente.

Ángel, entendió todo perfectamente. Asumió el conocer el secreto de los Reyes Magos, pero dejó una ventana abierta a la ilusión por haber conseguido que sus peticiones fueran correspondidas.

Emuñoz

Las gachas del pastorcillo ( relato)

Carlos, un niño de cinco años, era muy travieso, como correspondía a su edad, pero muy inteligente a la vez. Vivía en un pueblecito del sur, donde por estas fechas, como casi en todos los rincones de la Tierra, la corporación municipal montaba un enorme Belen de Navidad que ocupaba uno de los salones del ayuntamiento.

Cada año, su madre lo llevaba a ver el precioso Belen. Carlos, todo entusiasmado, se quedaba embobado, año tras año, sobre todo con el pastorcillo de las gachas.

Pero este año, su espabilo le llevó a hacerle a su madre esa pregunta que tanto tiempo tenía guardada en su cabecita.

– Mama, ¿porque las gachas del pastorcillo no huelen ?-

La madre, algo sorprendida, le respondió:

-Carlos, hijo mío, en la vida hay cosas muy importantes, y una de ellas es la imaginación. A todo en esta vida hay que echarle imaginación, hijo.

El niño con gesto extraño, le pregunto:

-Pero, mamá ¿ Tú le echas a tus gachas de eso?

La madre, sonriendo, respondió:

-Pues claro, hijo, también, a mis gachas le echo mucha imaginación.

Carlos se la quedó mirando y dijo:

– Mama, me gustaría ir mañana de nuevo al Belen, ¿Me podrás llevar?

La madre con cara de resignación ,respondió:

-Si, hijo, como no. Ahora duerme y descansa , que es tarde.

Carlos , no pudo pegar ojo , en toda la noche, pensando en lo que le había dicho su madre.

A la mañana siguiente, parecía un saltimbanqui, era todo nervio, deseoso de llegar al ayuntamiento.

Una vez allí, se quedó observando, con su mirada fija, al pastorcillo de las gachas. No habían pasado cinco minutos, cuando lanzó un grito, alborozado, a su madre:

-! Mamá, mamá, que bien huelen, hoy, las gachas del pastorcillo !- seguro que le ha echado de eso que tú le echas.

La madre con mirada tierna, le respondió:

-Pues claro, Carlos, le habrá echado imaginación. Ya te dije que es algo muy importante en la vida.

El niño, se agarró a la falta de la madre , dijo

-Mama, tenemos que pedirle que nos ponga unas poquitas para probarlas, a ver si están tan buenas como las tuyas.

Ante aquella petición tan ingenua, la madre intentó controlar la situación

– ! Tranquilo, Carlos!, seguro que estarán tan bien hechas como las mias. Pero parece que el pastorcillo se encuentra algo cansado, lleva mucho tiempo cocinando. ¿Sabes lo que vamos a hacer?, le vamos a encargar para el próximo año que nos guarde unas poquitas.

Carlos, se calmó, y regresó a su casa todo contento .Se encontraba eufórico. Por fin sabía el secreto de las gachas. Ya solo pensaba en las próximas Navidades, solo en eso. Desde ese mismo momento , comenzó a imaginar como de buenas estarían las gachas del pastorcillo.

Emuñoz

Estar presente

A veces grito para que se oiga mi queja,

A veces lloro por tanta gente ausente,

A veces río por lo absurdo incoherente

y a veces olvido lo que la vida me deja.

 

Y tantas veces me pregunto por la suerte

de gritar, llorar, reír y olvidar en esta tierra,

que me doy cuenta que vivir

no es solo estar vivo por naturaleza,

si no, saber estar y estar presente.

Emuñoz

El canto de un río

Caudaloso viene el río,

camina a la vera de su ribera,

de su naciente, con brío,

arrastra vida entre sus piedras.

 

En la noche, plateado de señorío

porque la luz de luna refleja.

De día viste de oro exquisito,

cuando la luz de sol lo besa.

 

Caudaloso viene el río

sobre la piel agreste de la tierra,

baja indómito y bravío.

 

En sus aguas, hay quien encuentra

los amores perdidos

que en el corazón encierras.

 

Sabedor de que las nubes negras

entristecen su colorido,

alegre, susurra su canción sin letra.

Caudaloso viene el río, déjalo que venga.

Emuñoz

Al Poeta amigo

Te haces paloma de la libertad

abriendo tus amigables alas,

sobrevolando el bosque de las letras,

donde tu pluma encuentra

el refugio de los sentimientos .

 

Te sumerges tierra adentro,

atravesando montañas y valles,

como peregrino que eres ,

trazando un camino nuevo.

 

Caminando con la esperanza

de pasear, una vez más, tu tierra amada,

aquella que, en tu marcha,

dejaste bien lejos .

 

Allí donde tu mente

forjaba el mundo en tus cuentos,

y traía al sur el duende

y la magia de su habla.

 

¡Vuela, vuela incesante!,

deja llover la palabra

de tu sangre, de tu sangre

andaluza y vasca.

Emuñoz

Cuatro puntos para la gloria

Con cuatro puntos te nos has ido,

en una mañana fría y helada

del otoño almeriense,

con cuatro, y treinta y ocho de la primera jornada.

 

El hoyo tres has elegido

para despedirte sin mediar palabra,

tan sólo nombraste tu bola y su marca.

Aquí nos dejas con el corazón encogido.

 

Eres un ganador, peregrino del alma,

Poeta de la vida , de los buenos amigos,

de esta tierra caminante.

 

Aquí nos dejas la órbita de tu mirada,

La fidelidad de un periodista

y tu Isleta del levante.

 

Con cuatro puntos te nos has ido

y con tu golpe de gloria,

en el hoyo tres, el elegido.

Con cuatro, y treinta y ocho de la primera jornada

Emuñoz

La soledad de Mi Pueblo

Yo nací en la España olvidada,

creci entre sus árboles

y sus calles empedradas,

aprendí de su sangre y tradiciones.

Trabajé en sus campos,

bajo su sol dorado y sus heladas,

entregue mi piel sin condiciones,

todo mi cuerpo quemado

y mis manos agrietadas.

Familia tuve, fiel esposa

Y tres varones.

Envejecí con mis amigos,

recordando las historias vividas,

y acabamos observando , desde los balcones,

como se iban marchando nuestros hijos,

de los míos , los tres de golpe.

Aquí dejaron demasiado espacio,

demasiado sol por los rincones,

demasiadas sombras sin alma,

demasiados rostros sin rasgo.

Ya no hay fuentes para niños,

los columpios ya no danzan,

nuestra plaza, triste y sin ruidos,

donde los gritos y la voces

se fueron callando

y quedaron escondidos.

Aquí quedamos ,de los jóvenes,

los más ancianos, pero aquí estamos,

seguiremos respirando esas noches

de luna blanca y cielos rasos,

Esas noches únicas de mi pueblo amado.

Emuñoz

Cantar o gritar

 

Buscamos entre flores las rosas de la vida,

escuchamos como el viento te acerca a los ruiseñores.

Pero de nada sirven sus barboteos y silbidos,

la gente canta poco, tan solo grita.

 

Preferimos antes que las rosas, sus espinas,

antes que la melodía, su discordancia,

mucho antes que un silencio ,su ruido.

Gozamos siendo ricos en la ignorancia.

 

Mientras ,el ruiseñor es dueño de la rima

en su canto, porque es libre y fluido

en su danza. Nosotros, nos movemos en el engaño.

 

Nuestro canto carece de importancia,

ni somos dueños de el , ni libres al interpretarlo.

Si gritamos, cantando, solo es para provocar un llanto.

Emuñoz

Vida cancionera

 

Que me canten una nana,
que necesito dormir
en esta cuna, arropada,
donde nací.

Que me canten una saeta,
que me haga sentir
las lágrimas que llevó adentro
y saque lo mejor de mí .

Que me canten una habanera
que me ayude a existir.
bailando con paso lento
y abrazado a ti.

Que me canten sin pena
cuando me tenga que ir,
que cantando es la manera
de vivir más feliz.

Emuñoz

 

Buscando la libertad

Me quedé observando sus alas abiertas,

su erguido pico y su cola de abanico,

su rápido vuelo surcando nubes espesas

entre rayos y tormentas, desafiante y atrevido.

Ser rápido y veloz era su objetivo,

estaba creado para retar a la naturaleza.

Pero sus alas eran rehenes de un destino

y volaba con su rigidez de cabecera.

Entonces comprendí al pájaro felino,

cuando ondea su libertad en cada carrera

regresando, libremente, siempre a su nido.

A ese pájaro que emulamos a conciencia

por querer ser libres, sin conseguirlo.

Y es que la libertad no es de todos los que vuelan.

Emuñoz

 

 

La fortuna de la vejez

 

Llegar a viejo, engrandece,

y la luz se hace clara,

nos enseña el camino

con sus rosas y espinas.

 

Llegar a viejo, es la cima

de la escalada más agreste

donde las nubes te regalan

lágrimas de despedida.

 

Llegar a viejo, te distancia

de los colores de la vida,

te haces fuerte en tus entrañas

entre negros y grises.

 

Pero ser viejo es la calma

que disfruta una sonrisa,

que elige lo imprescindible

y aparta lo que no valga.

 

El ser viejo es una fortuna,

te toque o no te toque,

hay que disfrutarla.

Emuñoz

Las cortinas de la arrogancia

Hay momentos en la vida que el conocer estorba,
y comienzo a pedir ignorancia ante actos sin ningún sentido,
tanta es mi zozobra, que niego la importancia
a lo que verdaderamente importa.

Me ahonda la tristeza por tanto Ser repulsivo.
No encuentro explicaciones a un mundo que se ahoga
entre ricos ricachones y otros que nos roban.
Mientras al pobre, si pide, se le trata de agresivo.

Y no hay arreglo para esta obra que se nos hace rancia.
Acomodados en los sillones , vemos pasar la ronda
que cada noche reprocha nuestro arisco.
Nos falta vista , más que a un ciego en su estancia.

Por eso ,hay momentos que el conocer estorba.
Y pido ignorar las formas y acabo siendo un cinico
refugiado tras las cortinas de seda rasgada,
sin ningún estilo, las cortinas de la arrogancia.

Emuñoz

 

El paraninfo de mi vida

Aquí vine, ya hace sesenta y cinco,
me matriculé con nula formación
y, curso a curso, fui experimentando
el avance en lo desconocido.

Duro trayecto de aprendizaje
que me llevo a hacerme a mí mismo,
entre amistades encontradas
y otras gentes de mi linaje.

Visite en varias ocasiones el paraninfo,
en fiestas, conmemoraciones
y sorprendentes eventos de todo tipo.
Estar en el paraninfo era una de mis ilusiones.

Aún espero,en breve, el graduarme,
y si tiempo hubiera, con mucho ahínco,
trataría de hacer el doctorado,
me gustaría salir de aquí en condiciones.

Emuñoz

 

Pena

Pena, ¿qué demonios es esto que me inunda,
esta tristeza que me corroe por dentro,
esta amargura que , más que daño,
me agrede hasta matarme en la locura.?

Pena, te atreves con mis sentimientos
enterrándolos en las cloacas más profundas,
me abandonas y me dejas sin reflejos
en esta habitación cada vez más oscura.

Pena,¿ porqué he merecido este maltrato
que acaba haciendo de mi cuerpo tu cuna?
Te eriges , en un momento, dueña de mi ternura
encerrándome en un laberinto de espejos.

Pena, combates con mi alegria y en un rato
destrozas el sentido de mi vida,
y el vivir, para mí , deja de ser una aventura.
Pena, que pena que aún te tengo.

Emuñoz

 

El guante de la guadaña

Que misterio es la muerte,
se presenta en un instante
y te arranca de repente
tu figura, de barro ,elegante.

Que piadosa es la muerte,
que te alivia de un antes
donde sufres la peste
de una salud menguante.

En ocasiones ronda y no se atreve,
te avisa enseñando su guante
amarrado a la guadaña,
y entonces, es cuando le temes.

Pero te atrapa ,cual araña,
y en su tela te retiene,
Te abrazas a ella, ignorante
del destino que te aguarda.

¡Muerte, muerte, muerte,
cuantas veces te nombramos,
cuantas veces te negamos !,
nos congelas el alma.

 

Emuñoz

Acogida

 

Salid a mi encuentro
que llego y vengo cansado,
que llevo un buen rato
queriendo entrar.

Cogedme las manos
que tiemblan de amargura,
de no haber sido nunca
refugio de felicidad.

Dadme una sonrisa
que cambie el gesto triste,
que, a la luz de esta luna,
me quite a toda prisa
las ganas de llorar.

Yo os traigo, del mar, la brisa,
mi corazón, mi alma, mi vida,
es lo único que tengo,
lo único que os puedo regalar.

Emuñoz

 

Horas soñadas

 

En estas horas, cuando las luces

enseñan lo que adormece y las sombras

ocultan aquello que no puede verse.

 

En estas horas, camino, lentamente,

al encuentro de los sueños que me hacen dueño

de tantas cosas que ,por vida ,no se tienen.

 

En estas horas, que me embarco en la nave

sin rumbo conocido, tocando puertos,

donde amores idealizados se hacen realidad.

 

En estas horas, donde rasgos de mis dudas

consiguen la respuesta adecuada

y se hallan las soluciones , una a una.

 

En estas horas, que se hacen breves,

cada noche nos dan la oportunidad

de volver a ser niños con juguetes.

 

En estas horas , me voy dirigiendo

al despertar ,precipitado, que nos hace

abandonar las emociones de lo imposible.

 

En estas horas, donde las horas no se viven,

me quedaría viviendo para siempre.

Emuñoz

Olvidarte sin lágrimas

 

No seas los grilletes de mi vida

ni tengas el capricho de dirigirme,

si te fijas en la fuerza de mi cuna,

sabrás que es imposible retenerme.

 

No pierdas tiempo en sueños de locuras

que mi mente y mi cuerpo, son fuertes,

sigue tu camino embarcado en aventuras,

pero no cuentes conmigo para entenderte.

 

Baja aquí a mi suelo, bajo la luna,

aquí, que hay bastante luz para mirarme

y verás que mis ojos no lloran nunca.

 

Ríete, si puedes, cuando me marche

que yo tendré la suficiente frescura

de, en un instante de esta hora, olvidarte.

Emuñoz

Soledad odiada

Tal vez ya no pueda tenerte,
el amor que me dabas,el tiempo
se lo llevó, ahora necesito
ver quien me quiere, otra ilusión.

Tal vez alguien pueda ayudarme,
que no puedo con esta soledad,
que sigo sin saber vivir solo,
y me aterra esta oscuridad.

Tal vez encuentre pronto mi tesoro,
mi suerte, que comparta las horas
en este cobijo, que me vuelva a amar.

¡No quiero seguir perdido en la noche!
¡No quiero verme vacío al despertar!

!Que no aguanto estar a solas,
que no puedo con esta soledad¡.

Emuñoz

 

Soñar tus deseos

Me siento tranquilo, sereno, causante de mis guiños,

que lo son para ti, y ahora, mi vida, cariño

¡que quieres que sueñe ¡, ¿locuras de amores

que me hagan tu rehén, cada día, cada noche.?

 

Soñando contigo, rodeado de ramilletes de flores,

un regalo sin fin. Y es que te quiero a mi lado

sin prisas, bebiendo tus caricias, que destinas

a mí , en esta aventura de locos amantes.

 

¡Que quieres que sueñe¡, si cuando me miras

me siento todo tuyo, yo quiero que me enseñes

a ser tan feliz como un niño risueño.

 

¡Que quieres que sueñe ¡, mis sueños son orgullo

de tantos placeres que son los tuyos también,

que soy como un barquito velero en los ríos de tu piel .

Emuñoz

La calma

Es la calma, tal vez ,el sosiego y la tranquilidad

necesaria, que todo cuerpo reclamamos,

o es acaso el calor del fuego que nos quema

y nos amenaza con total impunidad.

 

Es la calma, tal vez, el reflejo de la suave mar,

la aliada, perfecta, del buen marinero,

o acaso sea la excusa del nulo navegar

cuando a falta de viento no hay velero.

 

Es la calma la respuesta que hay que dar

cuando impera el grito del desprecio

y nadie decide ceder su ego para acordar.

 

Es la calma, el sosiego, la paz y la tranquilidad,

que siente, en su interior, el necio

cuando confunde su razón con la verdad.

Emuñoz

Amar para siempre

Con el pasar de los años, cuando la vida culmina,

me van llegando recuerdos de los sueños

vividos contigo, de las horas perdidas

cuando te dejaba en muchos momentos.

 

Con el pasar de los años, cuando ya no hay risas,

te acercaría sin prisas para tenerte a mi lado,

y aquí en este espacio ,que queda de amor,

una canción de bolero, mi niña , te cantaría.

 

Con el pasar de los años, con nuevos vientos y brisas,

recuerdo el pasado, y aunque nos falte la puesta de sol

de ti sigo enamorado cada minuto del día.

 

Con el pasar de los años, en esta penumbra

sombría, aquí tienes mi regazo para sentarte,

abrazándote te diré que el amor no se olvida.

Emuñoz

Amor pleno

Te escucho, sin palabras que decir,

te entiendo, con tus ojos y tu sonrisa,

y un secreto que entre tú y yo, tenemos,

es que te siento, entera, en mi cuerpo.

 

A veces, no hace falta hablar, sabemos

lo que nos hace eternos, llorar o reír,

es igual, lo que importa es que nos queremos,

y nada, ni nadie puede con este sentir.

 

Es amor, amor del bueno, que nos ata

superando los momentos de la vida

que caminas con zancadas de podenco.

 

Ahí te tengo, la belleza dibujada,

el embrujo hechizado de unos ojos

y su mirada,, ahí te tengo, un amor pleno.

Emuñoz

El arcón de mi vida

Abriendo el arcón, donde guardo mis recuerdos,

encuentro los atuendos y disfraces de mi vida

que han vestido con hechura los años disfrutados,

son la esencia de mis raíces, con defectos y virtudes.

 

Es un simple diario de emociones, ese arcón,

donde afloran, con arrojo, los amores y desamores,

donde rencillas se esconden entre los huecos

de sus paredes, y en su fondo, el dolor olvidado.

 

Es ese arcón, ennegrecido, la esperanza de un futuro

que ando buscando, luchando entre redes y riesgos,

para llegar, de la mejor manera, al final del tiempo pactado.

 

Y me hallo glorioso y con la estima elevada y seguro

de sentirme agraciado por saber lo que eres,

fruto de un arcón, de un arcón  bien bregado.

 

Emuñoz

Amor llorado

No fue el nuestro un tiempo aprovechado,

muchos años que se fueron escondiendo

entre tantos rincones de odio y lamentos,

y no hicimos nada para remediarlo.

 

Ahora que la vida nos vuelve a dar cobijo

en otros rincones y momentos distintos,

descubriendo nuevos amores y hallazgos,

ahora, es cuando, por fin te extraño.

 

Confieso que aún sigo enamorado

de esos espejos engalanados con tu sutil

imagen, esos espejos que dibujaban tu encanto.

 

El volver no sería fácil, pero lo que sentí,

nuestros secretos, todo eso,, no podré arrojarlo

al mar de los lloros, sería todo un llanto.

Emuñoz

El llanto de un cantautor

Se me hace un nudo en la garganta,

cuando al momento del canto

más que un ritmo sale un llanto,

por esa gente tan rancia.

 

Yo con mis canciones no mato,

tampoco mi guitarra dispara,

pero, ahí tengo el nudo en la garganta,

porque quieren callarnos.

 

¡Que no es tiempo de estar mudos,

ni esconderse tras barricadas!

si canto, es por ser libre sin muros.

 

Orgulloso de ser cantautor de raza,

porque mis letras solo hablan de sueños

y soñar nunca fue una amenaza.

 

Emuñoz

Tu Yo

Yo soy el aire que te hace volar,

soy el agua que te quita la sed,

el fuego que calienta tu hogar

y la oruga que procesiona tu piel.

 

Soy el ángel que te guarda al andar,

el rezo que te hace creer,

soy el alba de tu despertar

y la sabia que te hace crecer.

 

Soy La Luz que tus sueños ilumina,

el latido que te hace vibrar

y los pies que pasean tu vida.

 

Soy el motivo de tu respirar,

el sentido que te hace ser,

Soy tu yo, el que contigo camina.

 

Emuńoz

Sumision

Me acostumbré a ti y a tu forma de ser,

moldeé mi ruta a la tuya sin ninguna razón

y me negué la oportunidad de existir,

más que ser ciega, no sabía ver.

 

Se me iba apagando la voz en cada rincón

y hasta olvidé el significado de vivir,

me quedé sin voluntad de querer

empujarme a navegar con mi propio timón.

 

Confundí el sentido de amar con el perfil

de la sumisión, mi yo quedó sin Ser,

y te dejé , ignorante, que fueras mi señor.

 

Ahora, alcanzados estos años y después

de este trayecto tan exiguo y pueril,

ahora que no estás tú, no sé quien soy yo.

 

Emuñoz

Matorrales del páramo

Te busco cada noche entre sueño y sueño,

ansioso de tenerte de nuevo, cómo princesa

que de mi vida fuiste en un pasado

no muy lejano, pero mi sueño no te encuentra.

Hablo cada noche, sólo, conmigo,

deseando que me escuches en la tormenta

dónde  me hallo totalmente hundido,

pero es inútil, no encuentro respuesta.

Me levanto y ando entre matorrales de un páramo,

perdido, con ganas de derramar una lágrima,

pero necesito que me enseñes a llorar.

No tengo razones para recuperar tu alma,

No tengo excusas por el daño sufrido,

Solo me quedan años para volverte amar.

Emuñoz

El aullido del lobo

Aúlla, con su cabeza erguida,

mirando a su luna nocturna.

Grita por verse tan solo

y de su presencia avisa.

Aúlla buscando,a su modo,

afines de su propia manada.

Se protege, sigiloso en su entorno,

de las gentes malvadas.

Aúlla, sin ser un traicionero

que te agrede y amenaza,

él no abraza como un falso cordero.

Cuídate de esos otros lobos de raza

que en la vida te rodean en silencio,

esos, no aúllan, esos, siempre atacan.

Emuñoz

Volver a vivir

Si pudiera volver a vivirte,

si supiera olvidar el pasado,

tal vez, todo sería distinto

y andaría buscando la suerte.

Si no fuera porque estoy cansado

y mi cuerpo se encuentra perdido,

regresaría antes de ir con la muerte

y disfrutaría del detalle encantado.

Pero no es posible reeditar el camino

si no llegas al momento de verte

en el espejo de los años pasados.

Veo difícil cambiar mi destino

cuando, sin remedio, me siento inerte,

ahora, ya no puedo vivir lo soñado.

Emuñoz

Amor rechazado

Suspiraba por tu amor embrujado,

escondí lo más preciado de mi ser

para dártelo en una noche estrellada,

y sentirme de tu piel enamorado.

Te encontré bebiendo en la sed

de esa boca que se encuentra callada,

y a tu cuerpo me sentí atado

esperando ese mañana del volver.

Más , pusiste la distancia equivocada

porque mis fuerzas se venían abajo,

y acabé con vértigo de caer.

De tus manos robe  la caricia rechazada

y no pude conservarla a mi lado,

porque sin amor era imposible querer

Emuñoz

Sombrero de verdad

Quiero un sombrero de ala ancha

que me proteja de la “solea ”,

que esté hecho de vieja paja,

que galante me pasee engalana.

Quiero un sombrero para cubrirme

de los insultos de los demás,

que no se vea mi cara,

que me enseñe a disimular.

Quiero un sombrero rebelde

que no se deje domar,

que sepa llevarme de frente

y que me enseñe a saludar.

Quiero un sombrero decente,

un sombrero con la verdad

Emuñoz

Morir en tu orgullo

Como rosa marchitada que va perdiendo sus hojas,

como luz en las tinieblas que poco a poco se apaga,

como nubes de borrasca que van soltando su agua,

así te encuentras, ahogada de amor entre rocas.

Como lágrimas que lloran volviéndose secas,

como ojos a ciegas que ya no te miran,

como idos en su mundo que nunca disfrutan,

así te encuentras, ahogada de amor entre rocas.

Como sirena que hunde su cuerpo en la mar,

como signos de creencia que nunca haces tuyos,

así te encuentras, ahogada de amor entre rocas.

Como rostros sin cabeza que dejan de pensar,

y sin remedio te vas encontrando sola,

porque has elegido morir ahogada en tu orgullo.

Emuñoz

Ceder es ganar

Cedo un poco, y parece que la vida

da un vuelco, porque salgo de mis dudas

y mis tropiezos, afrontando los retos,

con decisión, rompiendo murallas.

 

Y ahora qué las luces me dan aliento,

comienzo por ganar las batallas,

que no es tiempo de encerrarme

poniendo  vallas donde solo hay sufrimiento .

 

Me remuerde la conciencia por el tiempo

perdido sin acierto, de no haber tenido agallas

y luchar cuando hubo malos momentos,

 

Ahora, risueño, vivo la vida sin esconderme,

imploro a mis sentimientos a vencer

los miedos , haciéndome cada vez más fuerte.

 

       Emuñoz

Mis ojos


Mis ojos caminan ,llorando por los mortales,

reflejan el odio de tanta injusticia,

a veces se ríen de tanto ignorante,

pero sensibles son, necesitan caricias.

Mirando disfrutan,curiosos, los signos del arte,

presencian, aterrorizados, afán de conquistas,

destrozos humanos causantes del hambre,

pero sensibles son, necesitan caricias.

Son espejo de amores de muchos amantes,

de largos paseos y demasiadas prisas,

retienen las lágrimas por tanto farsante,

pero sensibles son, necesitan caricias.

Mis ojos son los pasos del caminante que, en el tiempo, nos pierden de vista.

        Emuñoz


Morir con tu olvido

Si alguien te dice que he muerto,

pregúntale,con osadía y coraje,

en que momento y con qué equipaje

me vio caminar ,de este mundo, saliendo.

Si alguien te dice q he muerto,

que te explique, en que tiempo del aprendizaje

perdi la vista del encuentro

con lo amado de este rodaje.

Si alguien te dice que he muerto,

pídele las sábanas sudadas del linaje

de mis antepasados viejos,

y sabras, si está en lo cierto.

Si alguien te dice que he muerto,

contéstale, porqué me fui de tu pensamiento.

Emuñoz

Hoy descanso

Llegado el momento en esta aventura

me encuentro sorprendido entre

los lloros y las risas, parece un convento,

donde nadie tiene prisa , tan solo lamentos.

Ni tantos amigos he tenido bajo esta luna,

ni tantos elogios he merecido en el tiempo,

ahora todo son recuerdos de mi vida,

ahora todo son afectos y dulzuras.

Y entre rezos y rezos, a hombros me llevan

como tiesto, que pronto me escondo

para que sigan con sus egos y bravuras.

Qué raro me encuentro en este retiro,

que calma más grande sienten mis ojos,

adios le digo a algunos de los que han venido.

Emuñoz.

La Luz de la ausencia

Aquí espero, en las luces

de la noche, entre blancas

sábanas y sueños dulces,

donde no existen reproches.

Aquí lloro, tus ausencias

y tus olvidos, rodeado de paredes

donde cuadros son testigos

de mis penas y mis temores.

Aquí, donde el agua se hace vino

que embriaga mis placeres,

y me tiene reclamando tu cariño.

Aquí, en esta piel agrietada

de los años padecidos, donde la luz

se hace oscura si no estas conmigo.

Emuñoz (14-06-2019)

Volver a tenerte

Jamás imaginé que llegaría un día

que al sentarme junto a ti,

no sabrías conocerme,

a pesar de ser el amor de tu vida.

Pasaste de tenerme a olvidarme,

en un momento me sentí vacía.

Aprendí el arte de escuchar

el silencio en su monotonía.

Tus ojos intentaban hablarme,

pero su muda voz se perdía

entre aquellas paredes negras,

donde escondes tu mente en su nido.

Hoy me vuelvo a sentar contigo,

cogiéndote de las manos ,para que sientas

como te acaricio con coraje,

porque no me resigno a ser tú olvido.

Para hablarte al oído ,volveré cada tarde,

cada tarde, hasta que de nuevo aprendas

a mirarme, a tenerme, a vivir conmigo.

Emuñoz (06-06-2019)

El tam-tam del tambor

Veo mis pasos enraizados en el asfalto,

hace tiempo que ,fatigados, caminan.

Van dejando huellas en este espacio

donde los años, exhaustos, terminan.

Con la vista en la senda marcada

y las lágrimas tapando heridas,

se va escuchando el tam-tam del tambor

mientras ando la ruta elegida.

Voy llegando al destino marcado

y tratando de ser optimista,

es momento de reconocer al actor,

mirar atrás y sentirse calmado.

Voy alegre como un violinista

que, por su música, es ensalzado,

voy olvidando el odio y el rencor,

voy concluyendo mi obra prima.

Emuñoz (03-06-2019)

El sabor de vivir

Llegar adonde no se pueda,

sufrir por amores perdidos,

reír de las penas y llorar

cuando vienen alegrías.

Vivir soñando cada día,

y cada día soñar con los años

vividos, romper como las olas

del mar contra los muros crecidos.

Estar entre aquellos que están

sin olvidar a los que se querían,

marchitar cuando ya el olvido

se va aferrando a nuestra puerta.

Solo esto nos espera, y tan solo

por eso en la vida estaría.

Emuñoz(28-05-2019)

Manglar de amor

Si decidiera quererte con la fuerza

del aroma que despide una flor,

te pediría, sin duda, las llaves

que tienes guardando tu corazón.

Si decidiera tenerte a mi lado,

no dudaría ofrecerte la grandeza

y la magia que surge del amor,

serias la sirena de mis mares.

Si decidiera ir contigo de la mano

caminando por la vida y sus sendas,

te llevaría abrazada con el temblor

de los años susurrándote mis cantares.

Si tú decidieras acompañarme, solo

si tú lo decidieras, me daría en prenda

entregándome sin ningún temor

al destino oculto de los manglares.

Emuñoz ( 25-05-2019)

Reina de la primavera

Sintiéndote en mis manos

tu piel aterciopelada,

rugosa en tus entrañas,

olorosa y perfumada.

Despertando entre la nada

te levantas caprichosa,

pero hermosa, con tus pestañas

coloridas te gozamos.

Eres reina de los mayos

porque en ellos te ensalzas

adornando primaveras.

Eres linda y nos sorprendes

alegrando nuestras penas,

eres flor de nuestra vida

porque eres hija de la tierra.

Emuñoz (12-05-2019)

Mi amigo del alma

Hoy he vuelto a encontrarme

con el amigo que perdí,

con extraño aspecto, sin un cuerpo

donde abrazarme, tan solo

el alma que un día sentí.

Y entre risas imaginarias,

de aquellas que nos vieron vivir,

nos contamos tantas cosas

y tantos secretos que en aquel

entonces nos quedo por compartir.

Los dos juntos marchamos sin mirarnos,

por un camino distinto, un camino nuevo

por conocer, sin saber si tiene fin.

Ahora que tantas cosas he dejado

y que comienzo a olvidar,

ahora, he vuelto a encontrarme

con mi amigo del alma, ahora sí.

Emuñoz (10-05-2019)

Callejuelas de la vida

Paseando por las calles de la vida,

entre sus barros, con cuidado

y reparando en los adoquines

que pisamos, superando viejas grietas,

riéndonos en cada esquina del barrio.

Así me veo al final de tantos años.

Poco a poco, con el ritmo lento,

también acelerado , sin un paro

que nos haga daño, la vista al frente

y sin reparos, aprovechando el tiempo,

que se nos hace escaso.

Así me veo al final de tantos años.

Pero aún me quedan paseos por el llano,

andando despacio, evitando tropiezos,

las cuestas , atrás quedaron.

Que llegado el momento de apartarnos,

en nuestra mente solo quede

la sensación de haberlo disfrutado.

Así me veo al final de tantos años….

Emuñoz (07-05-2019)

Barquillos de canela

!!Barquillos de canela!! se escuchaba gritar,

la gente se agolpaba en la plaza,

lágrimas de duelo en sus rostros,

corazones, apasionados,

sangrantes de emoción.

El sonido arrastrado de cadenas anunciaba

la pronta llegada de penitentes,

esparciendo el cerumen de las velas sobre el empedrado.

Y allí, allí, sentado sobre la acera

aquel niño con su inocente mirada, embobado,

agarrado y tirando del pantalón del padre,

como queriendo pedir algo….

observando la tenue luz amarillenta de los cirios,

esperando….

Y el grito de aquel hombre,

!!barquillos de canela !!.

Allá a lo lejos, una garganta aflamencada, una saeta ,

sonando al ritmo de tambores y cornetas,

marcando el andar desfilado de los romanos.

El vaivén del Paso y sus costaleros

subiendo, lentamente, al Nazareno,

por la cuesta, hacia el Calvario.

Tras Él, su Madre Dolorosa,

de las siete lágrimas ,y siete puñales

clavados en el alma,

irremediablemente, al son de la amargura,

camino de su Soledad.

Emuñoz.

Mi fe, mi luz

Porque lo llevo en el corazón

y es la luz que me acompaña,

que me ayuda a existir

día a día con explicación

del por qué estoy aquí.

Porque sentirlo me amarra

a esta vida sin condición,

al verde ordenado donde nací,

que estar junto a Él, ensalza

la creencia de amar con devoción.

Porque lo lloro en el buen sufrir,

de no poder hacer nada

para evitar esta madrugada,

que le empuja a morir

de esta manera tan inhumana.

Aquí me veo con esperanza,

a las puertas de tu Camarín,

que quiero andar tu Pasión,

a tu lado, sin ninguna lanza,

que te quiero ver, que te quiero sentir

Emuñoz ( 12-04-2019)

Silencio

Silencio! el día oscurece,

la noche de luna blanca

camina hacia el amanecer,

el arrastre de las cadenas

en el empedrado, cerca se oye.

Silencio!, la luz tenue de las velas

hacen forma de serpiente,

vienen alumbrando al Paso

y el paso de las gentes.

Silencio! ya estamos a su vera,

el arder del incienso se huele,

el rostro penitente llora,

la sombra de la Cruz aparece.

Silencio! tambores y cantos de saetas,

van llorando su muerte.

Emuñoz ( 04-04-2019)

El color de la vida

Si volviera el color a la vida,

que pérdida se encuentra

en el blanco y negro,

se escucharía la voz de los pájaros

cantando la melodía de libertad.

Si cayeran los muros , y sus presos

encontraran la puerta de salida,

nunca nadie podría involucionar,

ni nos privaría el derecho a la sonrisa.

Si aquellos atrevidos y ruines

que del mundo su patria quieren hacer,

acabaran hundidos por sus actitudes,

vencería el sentido de querer amar.

Y aunque se viera difícil el vencer,

merecería la pena poder luchar.

Emuñoz (03-04-2019)

El vacío de un poema

No me siento, estoy en ese momento

de mirarme y no encontrarme,

congelados los sentimientos ,

ni afloran, ni dejan expresarme.

Será que todo tiene su contratiempo

y no siempre gozamos del arte

de poder declamar algo de lo nuestro,

y esto, a veces me da coraje.

Y es que no es fácil ser maestro

de la palabra y su metraje,

cuando buscas y no esta adentro

la chispa humana que falta hace.

Pero no decaigo y lo intento,

sigo escarbando, yo y mi pensamiento.

Emuñoz (29-03-2019)

Mi marcha

A escondidas, sin que nadie me vea,

sin hacer ruido, andando descalzo,

sigiloso, poco a poco, despacio,

dejando en el camino la huella.

Así me iré, atravesando la niebla,

despojado de artilugios vanos,

como la luz de la vela

cuando sin cera se queda.

A lomos de un caballo alado

y sin mi cuerpo de barro,

cabalgaré por la blanca senda

lejos de donde el sol calienta.

Así me iré, enmudecido y callado,

pues es tiempo de soltar amarras,

aquí dejaré todo lo que me hace daño.

Emuñoz ( 15-03-2019)

Ocho de marzo

Ocho de marzo, ¿y ahora qué?

gritos al viento, ¿y ahora qué?

andamos luchando, viviendo

entre las piedras y los charcos .

Surcando los mares agotados

y secos de agua, rompiendo

cristales de hierro forjado,

¿Y ahora qué ?, ocho de marzo.

Ahí tienes mis gritos y mis reclamos ,

no los dejes abandonados en un diario,

que tenemos que avanzar, ocho de marzo,

pues otro año más, ya no aguanto.

Ocho de marzo ¿y ahora qué ?,

apuesta por ser tú todos los días del año.

Emuñoz. (12-03-2019)

Vida perdida

Vi pasar el hambre

y no supe alimentarlo,

vi derramar lagrimas

y no supe secarlas,

vi sangrar las heridas

y no supe curarlas,

vi sentir emociones

y no supe recitarlas.

Y de tanto ver,

vi pasar la vida

y no supe disfrutarla.

Ahora, ni engullo, ni lloro,

ni sangro,ni me emociono,

pues vida no tengo,

la tuve para nada.

Emuñoz (10-03-2019)

La lucha de cada día

Aquí seguimos, señalando lo injusto,

calentando nuestras gargantas

para que se escuche nuestro grito

y hacernos fuertes en esta danza.

Aquí nos vemos , con nuestras cartas,

apostando por tener el fruto

que se niega madurar, y arrancas

con coraje para conseguirlo.

Aquí estamos, tú y yo, juntos,

sin prioridades ni ventajas,

en la lucha por nuestros hijos,

y que mañana esto no haga falta.

Aquí, cada día, colaborando

en la realidad diaria, aquí los dos,

feministas en cuerpo y alma.

Emuñoz (07-03-2019)

Envidia

Que cobarde es la envidia,

se esconde y no da la cara

y la disfrazamos de sana,

cuando los demás la atisban.

Que daño hace a tu vida,

te mantiene sin alma

y te corroe las entrañas

porque tu interior elimina.

Que torpe es la envidia

nos empuja a la ansia

y nos retuerce por dentro

por conseguir algo de nada.

¡Si con mal de ojo andas,

envidia, ¿para qué te tengo?.!

Emuñoz (06-03-2019)

Mi niña lunera

Andaba la luna lunera

entre las nubes lluviosas,

rodeada de estrellas,

bailando alrededor de su tierra.

Como una docta viajera

cada noche inicia su vuelta,

cada noche, ocultando

su rostro cuando el día se acerca.

Semblante de blanco crudo,

a veces se observa a medias,

pero esta ahí toda ella, entera,

vigila y cuida de su planeta.

¡Ay mi niña lunera !, siempre

conmigo, siempre a mi vera.

                                  Emuñoz (04-03-2019)

Infancia añorada

De pequeño, me llenaban con sonrisas

de ternura, entre mimos besucones,

de brazos en brazos y con caricias

me mecían, pintando mi vida de colores.

De pequeño, cual saltimbanqui, saltaba y corría,

en las sillas subía para asomarme a los balcones,

hasta que una voz decía ” cuidado no te asomes”,

el amor de madre, siempre me reñía.

De pequeño, con mis amigos, jugando con los balones

en las calles de mi barrio, con dos piedras

de portería, emulando a aquellos jugadores

que por los cromos se conocían.

De pequeño, ignorante, atrevido y sin temores,

a ser pequeño, sin dudarlo, volvería.

Emuñoz (03-03-2019)

El carnaval de la vida

Pasodobles chirigoteros,

ponen sonrisas en los labios,

pues critican con gran acierto

lo que en la vida callamos.

Y se escuchan esas Comparsas

de buenos músicos teatreros,

acabando entre bambalinas

con grandes abrazos verdaderos.

Cuartetos de gran ingenio

con bravos actores tremendos,

que parodian el día a día

a la ignorancia y al lego.

Son tiempos carnavalescos,

tal vez los más cuerdos de la vida.

Emuñoz ( 02-03-2019)

Confusa relación.

¡Escúchame!, no hace falta que llames

a la puerta endeble de mi corazón,

sabes bien que eres el que tienes

la llave maestra de mi amor.

Por más que te digo que mi pasión

es la tuya, si es que tú quieres,

siempre te pones la venda en los ojos

y persistes en negarte a la suerte.

No sigas actuando con tus sainetes,

complicando todo sin ninguna razón

en tu extraño mundo indeciso,

donde crees que no puedes.

Me estas obligando a no darte más tiempo

en ese reloj de agujas paradas que impiden moverte.

Emuñoz (02-03-2019)

Curiosos modales

Solo hace falta despertarse

para volver a la grotesca

de insultos y malos modales,

convirtiendo nuestro diario

en una serie dantesca.

Me viene a la memoria

alguna frase anti sonante

y curiosamente carnavalesca,

cuando se dan los buenos días,

y obtienes un “¡¡buenos días tú !!”

como gentil respuesta.

Y es que actuamos en un circo

que solo pensamos en gritarnos

y vivir continuamente en la gresca,

somos incapaces de mirarnos

sin quitarnos la careta.

No hablarnos para decirnos,

solo buscando la rabieta

del otro que te interpela,

y mientras más rabia, más reímos.

Pues sigamos amarrados a la veleta,

sigamos así el camino,

sin saber la dirección que llevamos,

ni cuánto durara esta historieta.

Emuñoz ( 26-02-2019)

Suerte de vivir

Que suerte haber vivido,

soñar como he soñado,

sentir como he sentido

que la vida es un regalo.

Que suerte aquella infancia

que forjó mi pasado,

que suerte ser adulto

y saberte enamorado.

Vejez, que gran tributo

que al final se paga,

que suerte haber podido

vivirla y disfrutado.

Que la vida se acaba,

que suerte haber estado.

Emuñoz (22-02-2019)

Esa mirada

Esa mirada que traspasa mi piel,

que dejó la huella en mi corazón

ansioso y perdido ,buscándo el amor,

es solo un engaño escrito en papel.

Esa mirada que un día fue fiel,

que anduvo jugando con una ilusión,

cretina y maldita, sin ninguna razón

esclava me tuvo en su burdel.

Esa mirada de poco cartel,

que ahora se estrena en una función,

intenta venderme que vuelva con él.

Esa mirada que ya no te ve,

hundida en las aguas de un malecón,

no merece la pena saber de quien es.

Emuñoz (21-02-2019)

La Llana

Hoy he andado tus callejuelas

de balcones engalanados,

me he llenado de tu aroma

de esas flores perfumadas.

He pisado tus empedrados,

y en tus patios he gozado

del embrujo que derrochas

por todos tus encantos.

He parado en los Faroles

y los ojos se me han mojado,

he cegado con tu Mezquita

en la noche ,respirando tu legado.

La Llana te llaman,

con tu belleza he soñado.

Emuñoz (09-02-2019)